viernes, 1 de abril de 2016

Welcome to the jungle


Después de un corto verano empiezan las clases de nuevo, y con ello el trabajo a destajo. María Eva, luciendo un irreal bronceado empezó a gritar mi apellido paterno como lo hizo en los últimos dos años de mi presidencia en la comisión cooperadora. "¡VIÑAAAAAAALEEEEEEEESSS! ¡Mirá cómo está el pasto! ¡Es una juuuungla esto!" empezó gritando el ciclo escolar. La verdad era que los yuyos le hacían sombra al retoño de San Martín y algo había que hacer. "Maria Eva, ¿no habíamos contratado un jardinero para que haga mantenimiento en la primera quincena de febrero?" le pregunté haciéndome el inocente, sabiendo que el jardinero en cuestión era un sobrino suyo. "Mirá Viñales, yo te avisé bien clarito que MI sobrino no podía venír porque no le garantizamos las condiciones mínimas de seguridad por el dengue y el zika, ¿No leés los diarios Viñales? ¡El mundo está en conmoción y vos en babia!". "María Eva, ¿cuándo me avisaste?" . "¡Antenoche Viñales! ¿No leés los whatsapp vos?". "No tengo Whatsapp María Eva" le dije por enésima vez "no creo que sea una forma seria de comunicación y mi celular es un Nokia mil...". "Buen bueno bueno, basta de excusas inútiles Viñales" me cortó en seco María Eva, "¡Vamos a concentrarnos en cosas importantes! Ahí trajimos una cortadora de pasto a nafta, cargala y ponete a cortar un poco que mando a la otra inútil de la portera a buscar bolsas de consorcio, porque entre diciembre y febrero se evaporaron las bolsas, los escobillones y los desodorantes de ambiente ¿Vos sabés algo Viñales? no sea cosa que te mande un inspector a tu casa y encuentre un Glade de la escuela ¿eh?"...

¡Qué increíble! Ahora me acusaba de robar, justo ella que se lleva a los porteros en horario escolar a baldearle el patio para su cumpleaños o alguna fiesta familiar. Con el ánimo por el piso y caliente porque al sobrino de María Eva se le había pagado por adelantado, me fui a buscar la máquina de cortar el pasto y aunque sea a bajar la altura del bosque.

Lo único que encontré en el cuarto de herramientas fue una bordeadora a explosión antediluviana con serios riesgos de explotarle en la cara a quien la encienda, en este caso yo.

Le tuve que poner nafta de mi auto y sacarle los restos de pasto seco, bolsitas de nylon y basura.Cuando Más o menos estuvo en condiciones me animé a encenderla. Apreté el boton y empezó a sonar una especie de ronroneo rítmico y me tranquilicé. Cuando la aceleraba hacía unas explosiones raras pero dentro de lo normal, sonaba como una motito fuera de punto. Me arrimé al pastizal y empecé a atacarlo con golpes de acelerador y la bordeadora empezó a sonar como un tiroteo, literalmente. Entrecerré los ojos para aguantar el estruendo y empezaron a salir de los salones los chicos y del pasto los mosquitos, ratones y arañas. Por la ventana de la dirección se advertía una silueta que sin dudas era María Eva espiando atrás de las cortinas. El ridículo crecía con el volúmen de las explosiones y la cantidad de chicos que se acercaban a mirar. Me distraje un segundo y agarré con la bordeadora un perro muerto que estaba entre el yuyo desde quien sabe cuándo y  los pedazos arrancados fueron a parar a mi ropa y a todo lo que estaba cerca. En vano aceleré la bordeadora, la misma bramaba como truenos y ya se acercaba la gente de la calle y los vecinos denunciaron un tiroteo y ruidos molestos a la policía. Bastante aturdido por el ruido y la situación, paré el motor y levanté la bordeadora que ya había empezado a prenderse fuego y la catástrofe era inminente. La puse lejos de los pastos y la apagué con la remera. Levanté la vista y toda la escuela me miraba con asombro y asco. El panorama era post apocalíptico. María Eva empezó a gritar "¡Se van todos a las aulas!¡Inmediatamente! Y vos, inútil, vení a mi oficina." y como todos se fueron a los salones dejándome solo, mis dudas acerca de quién era el inútil al que se refería Maria Eva, se disiparon.

Fui a la Dirección y lejos de felicitarme, María Eva me disparó una seguidilla de gritos por alterar la paz del establecimiento (los gritos sonaban más fuerte que la bordeadora)

Me fui a mi casa a buscar un poco de paz, pero la irakí me fulminó con la mirada y ahí me acordé que ese día llevaba puesta la remera que me  regaló en el último aniversario. Me la arrancó literalmente del cuerpo y se puso a refregarla con jabón blanco. En todo ese trayecto no dejó de mirarme con odio.

Fui al tallercito del fondo a refrescarme la cara cuando sonó el teléfono. Atendí y para variar, escuché los gritos de María Eva "¡Viñaleeeees! ¿Vos te volviste loco o querés que me cierren la escuela? Ya mismo me borrás la foto que está en el whatsapp y el facebook de la escuela. ¡Ya mismo! ¿Entendiste?" Y me cortó sin darme tiempo a explicarle que no tengo ni whatssapp.

Como pude me fui a la habitación de mi hija mayor y le pedí (tuve que darle trescientos mangos) que ponga el facebook de la escuela. Ahí aparecía yo, con photoshop. Alguien me había sacado una foto en el tumulto y la trucaron. Ahí aparecía mi cara desencajada vestido como la muerte y con la bordeadora ensangrentada en lugar de la guadaña. En la foto me encontraba sobre una pila de perros descuartizados y la bordeadora en llamas. Esa foto tenía más de dos mil likes, estaba compartida a todo el mundo y ya a esa hora acumulaba 400 comentarios.

Era el hazmerreír de la comunidad.

No va a ser fácil el año escolar.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Travestis africanos


En la recorrida de los miércoles me encontré al portero de la tarde solo en un salón, tratando de leer un librito de tapas verdes. Me sorprendió verlo así, ya que sus gustos literarios no pasaban de la sección espectáculos bizarros del diario local. Más me sorprendió cuando veo que se trataba de uno de los libros de Freud que utilizan los estudiantes de psicología, ahí la curiosidad le ganó a la prudencia y me arrimé a por lo menos felicitarlo. “¡No entiendo nada Viñales! ¡Estoy al horno con papas!” me frenó en mi camino al salute, “Mañana tengo un psicolaboral para entrar al frigorífico que están tomando gente y no tengo idea de nada. ¿Qué hago Viñales? ¡Voy a ser portero toda la vida!”
Traté de tranquilizarlo, “Mirá, no es tan difícil. No tenés que estudiar nada. Un psicolaboral básicamente consta de una serie de pruebas y juegos que tienen que ver con tus habilidades y sobre todo si sos apto para el puesto. Tratándose de un frigorífico y no siendo un puesto jerárquico, las pruebas no son tan intensivas. Tratan de ver si no consistís en una amenaza para la sociedad , nada más. Si llegaste a esa instancia, es casi seguro que el trabajo es tuyo a menos que detecten que estás loco como una cabra, y dado lo poco que te conozco creo que sos un buen tipo, cumplidor y derecho, que no vas a tener problemas.”
El rostro del portero se aflojó y recuperó la calma, se sacó los anteojos y se los devolvió a la secretaria. “Muchas gracias Viñales. Me devolviste el alma al cuerpo. Nunca hice un test para entrar a una empresa y creí que se trataba de un examen como la escuela o algo peor. De nuevo , muchas gracias. Mañana a la tarde te cuento como me fue.” Y salió más relajado. Terminé la recorrida, obviamente recibiendo los consabidos gritos de María Eva, que eran como el pan de cada día y me fui a casa.
El día transcurrió como siempre, trabajo, casa, la irakí y su comida explosiva, etc, etc. Al otro día, después de hacer los trámites de rutina me acerqué en horas de la tarde a la escuela a ver que había pasado con el portero. Lo encontré en la portería solo, fumando sin parar y con un blister de medicación casi vacío. Me preocupó verlo así y decidí evitarlo. Cuando ya estaba saliendo de la escuela me gritó como un trueno “¡Viñales! Vení por favor. Dale vení que tengo que decirte algo.” El grito del portero había atraído la atención de casi todos, y percibí en el aire que todos menos yo, estaban al tanto de los motivos del malestar del portero. Repasé mentalmente que podría ser que me involucraba directamente y decidí preguntarle de lejos. “¡Eh! ¿Qué tal, como te fue ayer? Justo iba a preguntar…!” “¡Viñales! Me mandaste al muere Viñales.” me cortó a los gritos.
Antes que pueda preguntar qué pasó, me ametralló con el relato casi sin respirar. “¡Una prueba nomás!¡Unos jueguitos! Me dijiste que era una estupidez, un trámite, ¿sabés que me hicieron? Me hicieron jugar al mecano, me hicieron dibujar boludeces ¡Odio dibujar Viñales! ¿Para qué mierda necesita un despostador dibujar a un boludo abajo de la lluvia me querés decir? ¡Me agarraron para la joda Viñales! “ Ahí se empezó a acercar señalándome con el dedo mientras de los salones se asomaban más maestras y alumnos. “¿Pero sabés cuál fue la frutilla del postre? La hija de puta de la psicóloga sacó unos dibujitos de una caja, que cualquiera de los anormales que viene a estudiar a esta pocilga podría hacer mejor. Me mostró un montón de mariposas, murciélagos y bichos aplastados. Pero lo que colmó el vaso, fue uno que tenía dos travestis africanos cocinando algo. La boluda me preguntaba dónde mierda veía los travestis, y agarré la tarjeta y le señalé la porongas y las jetas, esas jetas así que tienen los negros, como los pacuses ¿viste? Como el boludo ese que vino una vez a cortar los yuyos ¡Viñales acordate! Bueno no importa, y la boluda empezó a preguntar que estaban cocinando los travas. ¿Que se yo que cocinaban los trabucos? ¡Algún boludo que cazaron y que se iban a comer! No sé como programan las comidas esos negros maracas. Y me calenté. Me parecía que la tipa me estaba agarrando para la joda porque anotaba cosas en una libretita y me sacaba fotos con el celular. ¡Y me saqué! ¡Le tiré la libretita y el celular a la mierda y dos morochos me agarraron y me sacaron a patadas en el culo! Me denunciaron ….¡ME DENUNCIARON VIÑALES! Por eso quería estudiar el libro boludo. María Eva me había señalado qué tenía que contestar en cada lámina y ya estaba llegando cuando apareciste VOS y me hiciste el chamuyo de que no era para tanto y toda esa mierda. ¡Tomatelas Viñales porque el alplax no está haciendo efecto! ¡Tomatelas!” y lo agarraron entre el profesor de gimnasia justo cuando se me venía encima. Se desmayó en el acto y se lo llevó el albañil en el rastrojero al hospital. Me estaba yendo desapercibido, lo más desapercibido cuando la voz de María Eva me rescató del anonimato como un tirón de pelos “¡¡¡¡VIÑALES!!!!¡¡¡Vení a la dirección ya!!!


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miércoles, 11 de noviembre de 2015

La escuela tiene mascota


Como cada mañana, la estruendosa voz de María Eva volvía a arrancarme de las garras de Morfeo.

“¡¡¡¡VIÑAAAAAAAAALESSSS!!!!” sonó la grácil doncella malherida. Cuando estiraba solo la letra “A” eran pavadas sin peligro. Cuando no estiraba ninguna vocal, pero le agregaba “Venite YA” era urgente. Pero si estiraba la letra “S” era una incertidumbre, nunca había pasado salvo esa vez que se intoxicó con agroquímicos en mal estado que tenía guardados en el armario de la dirección.

Me tomé medio mate tibio y salí para la escuela a ver qué me esperaba …

Grande fue mi sorpresa cuando veo que la dirección estaba abarrotada de gente. Docentes, no docentes, padres, madres y alumnos me impedían el paso. Cuando se despejaron un poco los ánimos, alcancé ver a María Eva y me dio la impresión que sonreía. Empujé con todas mis fuerzas para llegar a ella, ya que esa expresión en su rostro solo significaba que estaba a punto de dejarnos. Llegué a la silla donde estaba desparramada literalmente María Eva con un mono semidormido en su falda. Me paré en seco y miré para todos lados buscando un palo o algo con que sacarle la bestia de encima a la otra bestia. “¡VIÑALES! ¿Qué hacés? Me vas a despertar la criatura. Hacé silencio de una vez.” No podía creer lo que veía, y lo peor es que todos se habían encariñado con Minguito (le puso así de nombre María Eva al mono, Minguito, por Sarmiento…). Buscá una manta del armario de la de plástica y tráela que lo vas a llevar a vacunar a Minguito así no se enferma de nada. “¡Pero María Eva, es ilegal tener un mono en cautiverio, y mucho menos en una institución pública, es un peligro para todos y sobre todo para los chicos.!” traté de hacerla entrar en razón inútilmente como siempre.

“Pero si no va a estar en cautiverio, Viñales. Él va a ser libre en el patio con los chicos, va a poder jugar tranquilo si es un amor. Miralo bien la paz que irradia, es un ser luminoso y nos va a venir bien por ese temita de pediculosis que anda circulando por ahí. Así que mirés por donde lo mirés, Minguito es todo beneficio, y si no te gusta te vas a otra escuela Viñales. ¡En esta escuela de morondanga mando YO! ¿Entendiste? Y andá a vacunar a Minguito que te espera el veterinario Mendoza, el papá del gordito insoportable de 6to C, que prometió discreción a cambio que lo pongamos de abanderado al nene.” “¡Pero eso está mal María Eva!¡La bandera es sagrada!” le dije.

“Va a ser un acto pedorro Viñales, para la foto nomás. ¡Y andá inoperante que va a caer el turno que te reservé!¡Tratá que no lo vea nadie!” me gritó María Eva, aún cuando ya ella sola se lo había contado y mostrado a medio mundo al monito.

Subí al monito al auto, todo envuelto en una manta de Hello Kitty y lo acomodé en el asiento de atrás. Estaba realmente tranquilo el animalito. Realmente lo había prejuzgado. Fuimos hasta el veterinario que quedaba al otro lado de la ciudad y con mucha discreción, Mendoza nos hizo pasar a Minguito y  mí al consultorio por la puerta de atrás. Lo vacunó y me cobró 500$. “Pensé que había hablado con María Eva de esto. No sabía que tenía que pagar algo.” le dije. “Si, ya sé, María Eva me dijo que sea discreto, pero a la vacuna contra la rabia para monos a mí no me la regalan. Si me decía antes que se la ponga la llamábamos a María Eva, pero bueh. No sea rata Viñales, si paga Cooperadora, ben que ahí usted debe meter la mano en la lata.” Le estaba por acomodar las ideas de una trompada y entró una nenita con un pececito muerto en una bolsita de nylon y Mendoza le había preparado un minivelorio. Me estaba yendo y sentí que Mendoza le estaba reclamando muy cortésmente milquinientos pesos por el servicio fúnebre y la evacuación posterior por el inodoro del pescadito.

Subí a Minguito al auto y empezamos el regreso a la escuela. Cuando íbamos por la avenida más poblada en la hora pico, veo a Minguito que levantó por primera vez la cabeza y empezó velozmente a explorar el lugar. “¡Minguito! Te despertaste por fin. ¿Viste que linda la ciudad? Ya llegamos en un ratito a la escuela.” Le dije al monito que ya empezaba a ponerse más inquieto. De los saltos laterales en el asiento empezó a saltar de atrás hacia adelante. Traté de agarrarlo pero era imposible, parecía eléctrico el animal del demonio. “¡Minguito, mono de mierda! ¡Quedate quieto carajo!” le grité mal, y lejos de calmarse se fue a la luneta trasera, empezó a cagar y me empezó a tirar con los soretes embocándome dos en la nuca. “¡Ahora si me vas a conocer hijo de puta!” le grité y mientras manejaba le vacié un matafuegos al asiento de atrás. Después de un segundo de aparente calma, de entre la niebla salió el diabólico mono y se me prendió de la cara dejándome ciego. Cuando trataba de sacármelo, chocamos contra un auto que estaba parado en el semáforo y Minguito fue a parar al parabrisas quedando atrás del volante. El auto era un recinto irrespirable, entre la mierda del mono y el contenido del matafuegos. Cuando se disipa la niebla, veo un policía que me hacía señas para que baje el vidrio de la ventanilla. “Documentos por favor” me dijo monocorde sin siquiera preguntar cómo me encontraba. Empezó a hacer un acta de infracción y de golpe sacó el arma y me apuntó “¡Ponga las manos donde las vea! ¡Rapido!” al mejor estilo policial yanqui. Me esposó y me detuvieron por un día por tráfico de animales en peligro de extinción. Me cobraron una multa descomunal y quedaron mis antecedentes manchados para siempre. Al auto me lo terminaron desvalijando y lo que quedó lo vendí por chatarra y algo pude achicar la multa.

Aparentemente a los monitos, para llevarlos de tráfico y venderlos, le dan una buena cantidad de vino con azúcar y fruta así se emborracha y queda semidormido y querendón. Y la vacuna que Mendoza le puso a Minguito, le hizo efecto rebote y se sobreexcitó y sumado al encierro, al matafuego, a la música fuerte, el monito se alteró mucho y terminó muerto del corazón.

A los tres días volví a la escuela y todos me daban vuelta la cara.

Había matado nada más y nada menos que a la primer y única mascota de la escuela.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La lección de anatomía


 

 

María Eva, como cada miércoles me despertó con su acostumbrada arenga "¡VIÑALES! ¡VENITE YA!" y Viñales acudió a someterse a los designios de su majestad María Eva III.

Grande fue la sorpresa cuando me encontré con la policía en la puerta de la escuela y supuse que la cosa era grave y apuré el paso.

El portero me vio llegar y se fue barriendo el piso hacia un lateral para no darme mucha bola ni contestar preguntas, solo me saludó con un gesto ambiguo y minúsculo.

En el pasillo había chicos asistidos por personal médico, parecían víctimas de una intoxicación dado que vomitaban sin parar o parecían en estado de shock. "¿Qué pasó ahora?" me preguntaba mientras la cabeza trataba de recordar fechas de vencimiento de los dispensers de agua o la última revisión de los baños.

Cuando estaba llegando al despacho de María Eva, se escuchaban fuertes gritos entrecortados como presas de un estado de pánico de las mellicitas Andrada, las hijas del tesorero.

Cuando entre la multitud la mirada de María Eva encontró la mía, se me vino con furia apartando a todos del medio. "¡Vení irresponsable! Te voy a meter un sumario por provocar todo esto. ¿Vos no pensás que tengo los medios respirándome la nuca y me van a destruir? ¡Si caigo yo caemos los dos! ¡Sabelo Viñales!" me gritó sin respirar dejándome los anteojos llenos de saliva. Cuando encontré un hueco le pregunté qué pasó, por que tanto alboroto y qué tenía que ver yo con esto.

Me estaba por contestar cuando veo a la vieja Parodi, la profesora de biología, que se la llevaban dos policías con el cuerpo cubierto con un cubrecamas Palette.

La cosa parecía más grave aún, más dudas se me venían a la cabeza.

Antes que intente preguntar nada, María Eva me cortó en el aire con una mirada fulminante "¡¡¡Viste!!! Esto es culpa tuya...Esa infradotada estaba explicando anatomía y estos negros indocumentados no entienden nada que esté escrito y que ocupe tres renglones o más. Y la boluda, porque otro calificativo no le cabe, se le ocurrió investigar métodos alternativos de enseñanza...¿Me querés decir Viñales , qué le costaba mandar a  los negros a estudiar, tomar la prueba , hacer los recuperatorios indefinidos y cada vez más fáciles hasta que aprueben como hacen TODOS los docentes? ¿Quién mierda la manda a innovar?"

"Pero María Eva...¿Qué hizo la Parodi ahora? Si se enganchó bastante con los métodos alternativos de comunicación" le dije intentando entender la situación.

"La boluda vio una noticia en internet de una docente que les enseñó anatomía con un traje raro que tenía estampado los músculos y los huesos para que los pibes entiendan donde miércoles tenemos las cosas puestas en el cuerpo ¿me seguís? y se armó algo así con papel crep de colores, y cuando se lo quiso sacar quedó desnuda frente al alumnado...¿me seguís Viñales? ¿Te das cuenta imbécil que si comprabas el proyector a tiempo nos ahorrábamos todos estos disgustos? ¿Viñales pelotudo, que te pasa? ¡Reaccioná!!" fue lo último que escuché....

Cuando me contaba María Eva todo esto, me imaginé a la Parodi en bolas y el cerebro me hizo colapsar todos los sistemas dejando el corazón en una sola aurícula funcionando y parte de los pulmones.

Cuando me desperté estaba en el hospital con una bata y un montón de cables conectados, la irakí me miraba con disgusto y me tiró unas autorizaciones de estudios para que le firme. Los autografié y juntó todo con un quejido seco y desapareció.

Los papeles indicaban que hace tres meses que estoy en coma acá y recién me desperté.

Me quedé solo pensando ¿Cuándo fue que María Eva me pidió que compre un proyector?

 

http://www.clarin.com/sociedad/profesora-desnuda-alumnos-ensenarles-anatomia_0_1447655362.html

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Discusiones trascendentes de los martes

Como cada martes me acerqué con la planilla de los gastos y las correspondientes facturas para que la secretaria les de entrada y queden asentadas en las actas de la escuela
llegué hasta la puerta y escuché la siguiente discusión, o al menos parte de ella.
Los nombres no los pongo porque realmente no sé quienes eran, y decidí llamarlos A y B respectivamente. Ahi vamos...

A:- Según dijo, la reunión va a ser el viernes que viene.

B:- ¿Ahora? ¿Este viernes?

A:- No....el que viene.

B:- Por eso..el viernes que viene, o sea el próximo, sería este viernes.

A:- No...el viernes que viene, sería este. El próximo vendría a ser el que viene...¿entendés?

B:- Pará, pará...Este viernes, es "este viernes". El que viene sería el "otro viernes".

A:- Pero nos invitó para el que viene...

B:- ¡Claro! Para este viernes no, para el que viene, o sea para el otro viernes.

A:- ¿o dijo "los espero el viernes" a secas?

B:- No, no, no....Dijo clarito, "nos vemos el viernes que viene"...o sea el otro viernes.

A:- ¿Y por qué no dijo directamente el otro viernes? ¿ o por qué no le puso un numero al viernes así no nos confundía tanto?

B:- Pero si está clarísimo, el viernes de esta semana sería "este viernes", o sea el que viene, el próximo; el "viernes que viene" sería el otro viernes, o sea dentro de dos viernes, y "el otro viernes" vendría a ser el otro, a secas, el tercer viernes a partir de hoy...¡Ay, es una boludez! ¿cómo me ponés esa cara de que no entendés?


La discusión siguió, mi paciencia y mis nervios me dijeron suficiente.
Me fui.
Nos vemos en el próximo relato...o en el que viene...ya no sé.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Hemorragia

Los lunes están predestinados a los infortunios.
La mañana empezó con un llamado que a esta altura del partido ya dejó de ser inesperado. "¡¡¡VIÑALES!!! ¡¡¡Venite YA!!!" gritó María Eva  y cortó asumiendo que me encontraba en plena predisposición. Me ahorré la devolución de llamada. la discusión can la Irakí y el desayuno paupérrimo que debía prepararme con los restos de los demás desayunos y partí para la escuela.
Llegando el portero me hace una mínima señal que indicaba que el día venía atravesado. Llegué a la dirección y sin mediar saludo María Eva me gritó "¡¡¡Pasá Viñales!!!¡¡¡Cerrá la puerta por favor!!!". La frase "por favor" en boca de María Eva, significaba que los problemas habían empezado.
De espaldas a mí, había un niño de guardapolvos que no pasaba los 9 años. Razón por la que no me maltrataba más María Eva creí que era la presencia de un alumno, aunque nunca dudó en llamarme inútil frente a toda la escuela o inoperante delante de los miembros del Consejo Escolar. "Mirá lo que pasó" me dijo y giró violentamente la cabeza del niño casi al punto de desnuque. Nada raro veía en la cara del niño, tenía ambos ojos , sanos, la frente sin costuras ni tajos, ningún moretón y la boca no sangraba. Nada raro, salvo un hilo que salía de una de las fosas nasales. "¿Que es ese hilo que sale de la nariz del nene?" pregunté inocente. "¡Este imbécil se estaba agarrando a empujones con los del C , que son lo peor de la escuela, y empezó a sangrarle la nariz! ¡Y resulta que a la microcéfala de Plástica se le ocurrió meterle un tampón para parar el sangrado! ¡El tampón se le hinchó y ahora no le sale , ni sangre ni el tampón! ¿¿¿¡ENTENDES LA SITUACIÖN VIÑALES!???"
Casi estuve a punto de ir a la sala de plástica a pedirle dos tampones para los oidos, pero si la profesora tenía tampones encima, supongo que el ánimo no estaba para jodas.
Al pibe no le quedaban ganas ni de llorar, se ve que el tampón tambien le chupó las lágrimas, supuse, como dicen que la nariz y los ojos están medio interconectados, pero había que ponerle acción a la situación. Empecé a tirar suavemente del hilo y se salió dejando el resto del tampón dentro de la nariz del chico. Miré en este orden, al hilo, al chico y a María Eva y percibí que se hacía la boluda. Un microsegundo después , mutó para gritar "¡¡¡QUE HICISTE VIÑALES!!! ¿Y AHORA? ¿COMO LE SACAMOS EL TAMPON AL ALUMNO?" Me guardé para mí la suposición de que María Eva ya había intentado la maniobra del tirón y rompió el tampón, así que lo acomodó, retó al chico para que no llore más y me llamó por teléfono.
Fui hasta la secretaría a buscar algo que me pueda ayudar, si me hubieran avisado a casa de este trance me hubiera traido una pinza de punta o algo. Así que improvisamos y me armé con una abrochadora, una tijerita y tres alfileres de gancho una suerte de instrumental quirúrgico digno de las películas El juego del miedo . Le pedí a María Eva que le tape los ojos al chico para que no se impresione con los elementos cortantes. Buscó un pañuelo enorme que siempre usa para cuidar la garganta con la que me vive gritando, y se lo puso en los ojos. Cuando agitó la tela, desprendió un sinnúmero de partículas y un horrible hedor a perfume adulterado que nos sacó lágrimas a todos. Estaba recuperando la visión cuando veo que el alumno comienza a convulsionar arqueándose hacia atrás y adelante. "¡María Eva!¡Estás asfixiando al pibe" le grité. Lo soltó con violencia y el pendejo estornudó una tonelada de moco, dos litros de sangre y un tampón OB mini. Todo eso fue a parar directamente a mi cara.
"¡Lo salvé! Yo sabía que iba a encontrarle la solución. ¿Viste Viñales como se lidia con un problema? Aplomo y acción." me gritó María Eva y agarrando al nene de un brazo salió a contarle esto al portero de la mañana, que era como contárselo al mundo.
Me limpié la cara con un pañuelo y me fui a casa.
Tres días después, cuando volví a casa de trabajar, la Irakí sin mediar palabra me dio una cachetada y me miró como esperando una explicación. Tres segundos después, me acomodó otra cachetada y se fue al comedor. Cuando se corrió, vi que arriba del lavarropas estaba la camisa que usé el lunes ...Y el tampón perdido.

jueves, 20 de agosto de 2015

El retoño de San Martín

Ya era la tercer vez que cambiábamos las baldosas del patio.
Para ahorrar dinero en albañiles, un grupo de padres (los mismos de siempre) buscábamos material de construcción, comprábamos el piso con el dinero de rifas y  nos encargabamos del trabajo de colocarlos a pesar de nuestros escasos conocimientos de albañilería.Esta vez nos propusimos averiguar la causa del levantamiento del piso, ya que se estaba gastando demasiado dinero año tras año con el riesgo de tener algún accidente algún día. Después de mucho escarbar y rastrear, encontramos que las raíces de un enorme y viejo pino eran la causa de la rotura frecuente del piso del patio. Me fui a la oficina de María Eva (la directora) para comentarle el caso.
"¡Viñales! ¡Ni se le ocurra tocar el retoño de San Martín!" me gritó María Eva salpicando todo con saliva matinal.
Ahi me enteré que San Martín dictó el parte de la victoria de San Lorenzo bajo un pino, del cual sacaron retoños que fueron esparciendo por las distintas escuelas santafesinas, y que un director hace un montón de años trajo uno y lo plantó en el medio del patio.
Así que estábamos perdiendo sistemáticamente el dinero recaudado por las raíces del bendito retoño patrio. "La única manera de sacarlo Viñales, es que se seque solo, o le caiga un rayo." sentenció María Eva.
Cuando le comenté a los demás padres, el vasco Luzuriaga agarró un bidón de aguarrás y encaró el retoño con ánimos piromaníacos. Lo frenaron entre tres justo cuando empezaba el recreo de las dos y media.
¿Qué hacer con el tema?
En eso estábamos cuando apareció Maiztegui, un viejo farmacéutico que siempre nos daba una mano para conseguir vendas, gasas y analgésicos vencidos para completar los botiquines. Después de escucharnos un rato hizo un profundo silencio. Miró el piso y despues de mirarnos serio dijo "Tengo la solución".
Resulta que el viejo había estado desarrollando un herbicida para dedicarse de lleno a los agroquímicos y dejar la farmacia, pero el socio lo dejó plantado y sin un mango, pero en el galpón tenía aún los sobrantes. La idea era convencer a María Eva de reparar la instalación eléctrica de noche para no interferir con las clases y amasijar el retoño con el preparado químico. Cuando tuvimos el OK procedimos.
Nos juntamos una noche en lo de Maiztegui con Luzuriaga y el portero de la tarde que tenía las llaves. Maiztegui apareció con un bidónmetalizado con una etiqueta amarilla fuerte. Fuimos para la escuela en el Renault 4 del portero. Entramos y fuimos hasta el retoño. Maiztegui se puso unas gafas de seguridad y un delantal amarillo de plástico duro. Con unos guantes de goma destapó el bidón. Luzuriaga y yo agujereamos el tallo del retoño con una mecha de 10 mm hasta el centro del tronco en cinco lados diferentes como aconsejaba Maiztegui. El portero llenó con el preparado una enorme jeringa que tenía una aguja flexible de goma para inseminar yeguas. Con la misma llenó los agujeros del retoño y tapamos con barro los orificios al mejor estilo Carrascosa.
Estábamos juntando todo prolijamente para no manchar nada ni dejar rastros cuando nos pareció que el retoño empezaba a erupcionar. Tuvmos la impresión que levantaba temperatura, como si el espíritu de San Martín lo hubiera poseído y nos quisiera devolver la cortesía. Nos fuimos rápido y nos separamos para no volver a hablar del tema.
A la semana María Eva me llamó. Cuando llegaba a su oficina pasé por el patio y vi muy desmejorado al retoño y un dolor me creció adentro. "Viñales, parece que Dios se apiado del piso y de ustedes y está matando al retoño....¿qué le puede estar pasando?¿Usted sabe algo?" me dijo la directora mirando inquisidora. "Se avivó" pensé, "o alguien nos vio". Iba a contarle la verdad y entró la regente diciendo "María Eva, vino Ielpi el concejal a hablar del acto del 17 de octubre".
"Vaya Viñales, vaya. Ya hablaremos de esto" se despidió María Eva.
Desaparecí por un mes mas o menos, no quería saber nada del retoño. San Martín se me presentaba en sueños y me inyectaba herbicida en las venas.No podía más con la culpa y fui a contar todo y a hacerme el responsable de lo ocurrido con el retoño. Entré a la escuela y cuando pasé al patio había un enorme revuelo. Todo el mundo estaba rodeando el retoño de San Martín. Cuando me abrí paso entre la gente, María Eva me agarró del brazo como a un alumno y me gritó "¡Viste Viñales!¡ Dios aprieta pero no ahorca! ¡Mirá el retoño! ¡Está hermoso!"
Y era verdad, estaba hermoso, lleno de brotes verdes y con un brillo en la corteza increíble. No entendía qué había pasado.
La respuesta vino cinco años después, cuando murió Maiztegui. Uno de los hijos nos contó la mala nueva al portero a Luzuriaga y a mí. Dijo que nosotros le habíamos alegrado la vida y que gracias a la cooperadora vivió sus últimos años en plenitud.
Lo único que no se explica es como se le había ocurrido a Maiztegui poner insulina y acido fólico en vidones para herbicida....
Los tres nos miramos, le dimos la mano y nunca más tocamos el tema.
Y el retoño sigue en pie, más lindo que nunca diría Jorge Hané.

viernes, 24 de julio de 2015

La lógica de un portero

Hace unos días, los porteros no se presentaron a trabajar. Me pareció raro pero no le di mayor importancia, ya que por lo general tienen reuniones gremiales o van a los actos de Malvinas, ya que ambos son veteranos de guerra.
Cuando lo crucé al portero de la mañana, como al pasar le pregunté que había pasado que faltaron.
"Falleció un compañero electrocutado en una escuela de Salta. Estábamos de paro reclamando seguridad. " me dijo mientras me alcanzaba un mate amargo . "¡Que macana che!" digo por decir, " Lo malo es que pierdan el día y el presentismo...¿es mucha guita?"
"No vaya a creer..." me dice el portero "Es decir, sí, es mucha plata, pero el gremio arregló que cuando un compañero se accidenta y muere, se convoca huelga de 24 horas a partir del accidente y se arregla para que el Estado devuelva el día perdido. Así que no perdemos nada. Lástima que el compañero se mató un jueves, que si hubiera tenido el accidente un viernes o un lunes, hubieramos  tenido un fin de semana largo."
Me parecía atroz pensar que alguien sin querer o queriendo, pensara un segundo en sacar provecho de la muerte de un compañero. Me parecía tan triste como la gente que usa los feriados patrios para irse de minivacaciones. Estaba por señalarle esto último tratando de no herirlo pero me anticipó sin anestesia.
"¡Viñales! ¡Ayudame con los números! ¿Querés? ¿Cuántas semanas habrá en el año? Hábiles digo....¿40?...¿45?....Multiplicá por 5,,,serían como 200, 230 más o menos Viñales ...¿no?...Bueh, ¿cuántas escuelas habrá en el país? ¿Como 1000? ¿Más de 1000?...No importa..Ponele que se mata un portero por día, Además de no venir no perderíamos ni un centavo...¿Te das cuenta Viñales? ¡trabajaríamos menos!"
Esa fue la gota que rebalsó el vaso.
"Escuchemé bien" le dije serio, "¿Usted no se da cuenta que está hablando de vidas humanas? Toma muy a la ligera la muerte sin pensar que cada uno de los compañeros tiene una familia, una casa, hijos que los esperan al regresar a casa y que si a alguno de ellos le pasa algo toda su familia sufre...¿Lo pensó alguna vez? ¿Si imagina que algún día el muerto puede ser usted? ¿Eh?"
Se produjo un silencio largo e incómodo. El portero miró el piso cabisbajo. Creo que fue muy duro lo que le dije peo me había sacado de quicios. Después de una largo rato el portero levantó la cara y me miró fijo. En un segundo se paró ientras se le iluminaba la cara.
"¡Viñales! ¡Si me pasa a mí no laburo nunca más! ¡Ni le tengo que pasar la cuota alimentaria a mi ex! ¡¡¡Sos un genio Viñales!!! ¡Me alegraste el día!" y diciento esto último me dio la mano y desapareció por el pasillo hablando por celular,
No queda nadie sano.....
¡Sálvese quien pueda!

martes, 14 de julio de 2015

Las leyes de la profilaxis pre-parto según Viñales

Por lo general no suelo ir a baños ajenos al de mi casa, soy bastante quisquilloso con ese tema. No es una cuestión de miedo o prejuicio, creo que pasa por la privacidad del hecho de ir al baño. Ese día tenía que esperar a María Eva que me firme un remito para retirar unos tubos fluorescentes y si no me los firmaba, el ferretero les iba a aumentar el precio, así que armado de paciencia esperé en el bunker de los porteros a que se desocupe.
Cuando iba por el vigésimo mate, me dieron ganas de ir al baño. Aguanté todo lo que pude y cuando el portero de la tarde me vio inquieto y transpirado notó mi malestar."¡Viñales!¿Se está cagando o está nervioso por algo?" me dijo sin mucho trámite. Asentí con las cejas. Cualquier otro esfuerzo me hubiera costado una vergüenza y un par de kilos.El portero inmediatamente buscó en unos cajones algunos elementos con los que armó un kit de profilaxis, como él lo llamaba. Me dio una bolsita y me dijo "Viñales, hagame caso. Vaya al baño de las chicas, a esos inodoros los limpiamos bien porque la sobrina menor de María Eva es nena y no queremos quilombos, y use el último baño, a ese le echamos lisoform en lugar de querosén con aserrín. Pasele primero el trapo con alcohol a la tapa del inodoro, por el cólera.No tire el papel usado, los chicos de quinto A están armando una plantita de reciclado y nos pidieron papel, y para que rompan más las pelotas , les vamos a dar una bolsa de papel higiénico usado. La bolsa de consorcio donde los ponemos, está en el salón de computación.Como está cerca de la cloaca, nadie sospecha ni pregunta nada. Si escucha que viene alguien, haga silencio hasta que ese alguien se vaya, es un tema si las nenas lo ven. Los porteros silbamos la marcha peronista para alertar al cagante que nos acercamos, y los proveedores silban "beso a beso" de la Mona Jimenez.¿Entendió Viñales?"
Le mentí que sí y partí para el baño.
Entré silbando una mezcla rara de las dos canciones ya que la fuerza mental no me daba para distinguir una de otra. Fui al baño del fondo , pasé el trapo con alcohol y el resto se lo imaginarán.
La historia termina aquí, no tiene mucho más.
Así que me voy a tomar unas lineas para escribir unas consideraciones para ir al baño de una institución pública:

1-Nunca confiar en un portero (confunden alcohol con thiner)

2-El punto de evaporación del thiner es más lento que el del alcohol.

3-Debo asegurarme que el thiner se haya evaporado completamente antes de volver a sentarme en una superficie limpiada con dicho solvente.

4-Debo cortarme las uñas más seguido.

5-Debo rascarme con menos efusión.

6-Ir al otorrino para hacerme una audiometría (se me escapan sonidos como el de un par de niñas ingresando al baño)

7-Bajo ninguna causa, salir gritando "¡¡La Puta que los reparió!!!¡¡¡Me quema el culo!!!¡¡¡Portero y la recalcada concha de su madre!!!" en bolas, en una institución pública, y menos en un baño de nenas.

8-Llevar una vida ordenada, así cuando uno tiene una mujer irakí, puede ayudar declarando a favor de uno frente a la denuncia de los padres de las niñas que me vieron corriendo en bolas por el baño.

9-Nunca, pero nunca, aceptarle un mate más al portero de la tarde.

10-Comprar Cicatricure en lugar de usar el Goicoechea de la irakí.

fin de la cita

viernes, 10 de julio de 2015

El profesor de música interino...

"¡VIÑALES!¡Venga a la escuela ahora!" Gritó María Eva por el teléfono y cortó. Más o menos tenía 15 minutos para hacerme presente, sino empezaba la andanada de mensajes, llamados y demás instrumentos legales de tortura. Me levanté como pude, esquivé a mi mujer que me tiraba rayitos con los ojos y gritaba maldiciones irakíes.Me clavé dos chicles de mentol y me saqué las lagañas en el camino para parecer presentable. En el despacho de María Eva , la directora, había una suerte de ropero vestido de negro. "Sentate Viñales" me dijo así sin anestesias ni buenos días "Mirá quien va a dar clases de música mientras la alimaña está de licencia psiquiátrica (la alimaña era Norita Centeno, la ex-nuera de María Eva). ¿Lo conocés?¿¿¿NO LO CONOCES VIÑALES??? ¡Edmundo Graciani, el tercer tenor de la orquesta de Pueblo Andino...¡No podés ser tan bruto Viñales!"
Juro que las palabras de María Eva me sonaban como piedras en un fuentón metálico. Una tras otra sin silencios ni pausas. Le extendí la mano a Edmundo y me la trituró de un apretón, acto seguido comenzó a hacer un movimiento ascendente/descendente como pajeando a king kong que me sacó el hombro y me lo volvió a poner tres o cuatro veces."Encantado Viñales" me dijo con una voz que erizó los pelos de la nuca."La música es mi vida y mi misión en el mundo es transmitirla de generación en generación para que la tarea de Beethoven, Mozart y Bach no se pierda nunca."
Yo no entendía que cornos hacía allí, que tenía que ver con el maestro de música, y lo peor, tenía miedo de preguntar, así que casi al final de la presentación en sociedad de Edmundo Graciani, me paré para empezar a desandar el camino de los sueños frustrados. "¡Mostrale la escuela Viñales y llevalo al salón de música!" me gritó María Eva cortándome la paz una vez más. Y el ropero se puso de pie y se me paró al lado y señaló con la pera el camino a seguir. Le mostré rápido todo y lo llevé al salón de música. Desde la entrada Edmundo gritó "¡Un Stenway!¡Que desperdicio!"
Me hizo sentir un poco mal el grandote, y se fue a acariciar el desvencijado piano.Lo abrió y le descargó la humanidad en las teclas y la sala tronó como si hubieran bombardeado el edificio. Fue de las notas graves a las agudas a toda velocidad. No generaba ningun silencio para despedirme. En un momentó paró. En seco. Me miró y gritó "¡La llave de afinar pianos!¡Y tres bordonas!¡Rápido hombre, vaya y traiga lo que le pido!".
Le dije que no tenía idea de que hablaba. Golpeó con el puño en la tapa del Stenway."¡Inútiles! ¡cómo quieren que uno trabaje si no tiene los elementos en orden!"
Ahí el ropero se me vino encima, me agarró de la camisa, los pelos del pecho y la piel, todo junto. "¿Sabe para qué necesito el Stenway? ¿Eh? ¡Para educar!" me decía a escasos milimetros de mi cara. "¿Sabe cuál es mi proyecto? ¡Quiero que estos negros indocumentados de alumnos que ustedes albergan se aprendan de una buena vez el himno! ¿Entiende? ¿¿ENTIENDE O NO?? ¡Quiero que sepan el himno completo! ¡COM-PLE-TO! Este no es una parte de un país. Es un país entero y por eso el himno se tiene que cantar completo. Y alguien tiene que empezar con este proceso de reorganización ¡¡¡ENTIENDE!!!"
Y sonó el timbre del recreo, cuya campana estaba justo en el salón de música. Al oir esto, Graciani se tiró cuerpo a tierra atras del Stenway y con un zapato hablaba codigos de guerra con un supuesto general Sanchez.
Me escapé como pude y cerca de la salida me interceptó el portero de la mañana, "Viñales, ¿qué le pasó que está todo desarmado? Venga acomódese un poco la ropa que está por llegar Edmundo Graciani, el famoso tenor. Tenemos órdenes de María Eva de tratarlo como un rey. Aparentemente va a tomar el cargo de profesor interino de música. Dicen que va para largo porque la alimaña va a quedar en el psiquiatrico otro año más. No tiene suerte con los parientes María Eva. Por suerte su cuñado Edmundo viene a darle una cuota de cultura que tanto le hacía falta a la escuela...¿Lo conocés Viñales?"
Lo siguiente que recuerdo es a la irakí dándome una tapita de un jarabe rico en una habitación acolchada con música de Yiruma. Algo me gritaba pero no estaba en condiciones de entender nada, al menos esa semana.

miércoles, 8 de julio de 2015

Recuerdos de Marruecos

De un tiempo a esta parte algo huele mal en los salones y en el baño.
Ya mandamos a desratizar y desinfectar pero algo indefinido huele mal en el aire.
Tiene más olor a comida quemada que a algo descompuesto. Los primeros en notar esto fueron los porteros, ya que las maestras tienen el olfato atrofiado por el polvillo de tiza.
"¡Al principio el olor era como a mierda! Pero con el tiempo fue más dulzón y terminó siendo imposible. Creimos que se trataba de un animal muerto en alguna parte de la cocina o en el motor de la heladera. Tambien pensamos en ratas en el ducto de calefacción pero el sistema fue anulado en la época de Onganía.Nos rendimos" dijeron los de la fumigadora.
Ya el problema se nos estaba escapando de las manos. El hedor tenía períodos, por semanas era fuerte y por un tiempo aflojaba. No siempre parecía venir del mismo lado lo cual hacía imposible casi rastrear la fuente.
Ya estabamos por cambiar todas las cañerías y cableados temiendo que el olor venga de algun tendido de cables viejos y el olor sea el anuncio de un inminente incendio, cuando escuchamos a dos chicos susurrando en el baño. Nos quedamos en silencio con el portero de la tarde y empezamos a entender la trampa.
Un par de pendejos revoltosos tenían la costumbre de cagar y al papel con una escasa cantidad de mierda, lo metían en una bolsa de nylon. Cuando nadie los veía, apagaban las luces de lugares estratégicos como la cocina, el baño, la planoteca o el bunker de los porteros para pasar el papel higiénico sucio por las lamparitas o las reactancias de los tubos fluorescentes. A medida que las lámparas iban calentando, la mierda se evaporaba e inundaba el lugar de un nauseabundo olor.
Esta tradición que se pasaba de generación en generación fue conocida como "El Sahumerio Marroquí"   y las distintas promociones iban escribiendo atras del cuadro de San Martín "S.M.127 - 1978", "S.M.212 - 1979", "S.M.187 - 1980" donde las primeras letras representaban la sigla Sahumerio Marroquí, el número precedente era la cantidad de saumerios colocados y el tercer número era el año de la promoción.

domingo, 5 de julio de 2015

Tortura china.

Estaba en el taller de casa cuando mi mujer me dice que Maria Eva me buscaba. "Después la llamo en todo caso" le grité con ánimos de sacármela de encima pero me di vuelta y ahi estaba, como una mala copia de la película psicosis."¡Viñales! ¡Hay algo que tenemos que hacer urgente por el futuro del país!" soltó María Eva sin otro preámbulo más que un hondo carraspeo. "¡Lávese las manos y vamos a la escuela! ¡Nos están esperando todos allí!". Giró sobre sus talones y salió del taller para subirse al Rambler amarillo. Me lavé como pude y secándome en el pantalón la seguí dado la importancia del caso. Despedí a mi mujer con una seña similar al ancho de espadas en el truco y me devolvió una mirada irakí que anunciaba quilombos a la hora de los sueños.
Llegamos a la escuela y la cocina de la portería era un enjambre de seres heterogeneos. Los ánimos estaban encendidos. Todas los diálogos comenzaban con "no puede ser", "es inconcebible" o el bien sabido "yo sabía". A medida que iba hilando los diálogos, el portero de la mañana me miró como con lástima y dijo "¿Vos no tenés la más puta idea de lo que pasa Viñales , no?"."La cosa es así. estábamos haciendo la elección del abanderado del año que viene, ya que Zurita, el sobrino de María Eva se va de la escuela, y a pesar de tener muchos votos no alcanzan para impedir que Wang, el nene chino de 6to A tiene mejor promedio." Una bomba de dudas me explotó en la cabeza. "¿Cómo es que se vota el abanderado?¿No es lisa y llanamente el que tiene mejor promedio y ningún problema de conducta?" . "¡Pero Viñales! No se quede en la letra escrita. Sino cualquiera que estudie mucho puede llegar a ser abanderado, y ese lugar es un sitio de honor y quien lo merezca tiene que ser digno e íntegro, y eso va más allá de cualquier calificación. ¿No es cierto Viñales?"me dijo María Eva. "Pero a Zurita ¿no le habían puesto amonestaciones por falsificar la firma de su madre y sin embargo fue abanderado?" "Nooooo Viñales, nada que ver. Ese pequeño incidente fue aclarado gracias a Dios y la docente ya fue reubicada en una escuela rural.No nos desviemos Viñales, no interrumpa con estupideces que necesitamos el voto de la asociación cooperadora."
La cosa era así, Había una fórmula que para definir al abanderado, involucraba los votos de los porteros, de tres docentes, de la directora (que valía por tres) y el de la asociación cooperadora (que sumaba otros tres más) más el promedio de los alumnos candidatos, y este año aún con los votos a favor del segundo promedio, no alcanzaba para destronar a Wang. Por lo general, con los votos de los porteros, las tres maestras y la directora alcanzaban para poner a cualquier chico de abanderado, pero este año la diferencia era abismal y con uno solo de los votos de la cooperadora bastaba para poner a Biondi, el ahijado del portero de la tarde.Mi voto era crucial.
"Me voy a abstener de votar, ya que me parece irregular la situación a la que se somete a Wang y se están quebrando muchas leyes acá." les dije mostrandomé fieramente indignado.
"¡Viñales, rescatate!¿quién te pensas que sos?" me dijo la docente de plástica
"Tener un abanderado es como perder las Malvinas a mano de los chinos. Ya se llevaron los supermercados, las mineras, las comunicaciones, ¿que más quieren?¿La bandera? ¡JAMAS!" dijo el portero de la mañana. "Es una bandera argentina carajo, ¿por qué no fue  a estudiar a china ese pedazo de sorete amarillo? ¿No les basta con venir a robarnos lo nuestro? ¿Que mierdas más quieren?¿Derechos? ¡por favor!"
Era simplemente atroz lo que se planteaba. Tanto como la situación de decidir por un voto la aceptación o no de Wang a la bandera.
"La bandera es un honor que debe portar un excelente alumno sin amonestaciones y con un promedio de excelencia" dije "Wang es digno de este honor. ¿no es argentino? ¡es cierto! pero él a diferencia de nosotros eligió vivir acá. Nosotros nacimos pero eso no nos hace ni mejores ni más patriotas que Wang. Su padre tiene un supermercado y abastece al barrio y nunca se negó a donar cuantas veces le hemos pedido facturas o leche para las festividades cívicas. Siempre les fía a los porteros si se quedan sin yerba ¿o no? ¿Acaso él no paga los impuestos como todos? Wang eligió una escuela pública para educarse. Es él el que nos está demostrando con su ejemplo que a pesar de las diferencias, de las adversidades y de las prácticas ilícitas , el trabajo y la constancia dan sus frutos Por eso mi voto es para Wang. No sabrá cantar con exactitud el himno, pero va a ser con su ejemplo un verdadero incentivo para nuestros hijos si contamos como es la historia."
Todos aceptaron mi postura y votaron en favor de Wang.
Al final el abanderado fue Biondi, Wang era testigo de Jehová.

lunes, 18 de mayo de 2015

La foto grupal

La verdad es que uno nunca se termina de sorprender.
Hace unos días, María Eva, la flamante directora de la escuela, me comentó que iba a pasar un fotógrafo por los salones y después iba a hablar conmigo. Como todos los años los chicos se toman la foto grupal y hace un tiempo, al anterior fotógrafo se había retirado del rubro, no me extrañó que viniera a la escuela alguien en su lugar. Le dije que no había problemas y que venga por secretaría cuando quiera, sólo que me avise cuándo, así evitábamos pérdidas de tiempo y desencuentros.
Los días pasaron, podría decirse que tranquilos y empezamos a concertar la fecha de la cita con el fotógrafo. Tres o cuatro desencuentros después, allí estábamos sentados en la secretaría. Marcos Legaspi, el fotógrafo en cuestión, traía un bolso deportivo y un maletín de computadora consigo.Saludándome muy cortés, demasiado para mi gusto, me contó de su trayectoria impresionante. Para ser sinceros, no me cuadraba la cantidad de años de oficio con los años de edad que tenía Marcos pero bueh, no quedaba más alternativa que escucharlo y seguirlo. "Mire Viñales, para ir ganando tiempo, ya pasé por los salones y estuve sacando a los chicos fotos y le puedo decir que los resultados fueron increíbles. Ya les saqué a la mayoría de los chicos que me interesaban y me quedaron pendiente dos chicas del turno mañana que están faltando. " me decía Legaspi gesticulando cada palabra como si yo fuera sordomudo o estúpido o me encontrara a cien metros de él.
No me cerraba la parte en que Legaspi mencionaba que sacaba fotos en forma individual siendo que su trabajo consistía en hacer una foto grupal, pero a lo mejor era una muestra para mostrar sus habilidades como fotógrafo. Sacó su computadora y me mostró las fotos de los chicos. Era rara la sensación que daban las fotos. No estaban todos lo chicos retratados y la mayoría tenía un gesto triste o ambiguo, y mirando de frente como si se tratara de una foto de documento grandota. La calidad en cambio, era envidiable. Inmediatamente, sacó unas remeras blancas con unos rectángulos del tamaño de una cara natural y debajo de ello se leían frases como "JUSTICIA", "NI UNA VICTIMA MAS", "BASTA" y cosas por el estilo. "Legaspi, ¿qué significa esto?¿Qué son estas remeras?"
"Viñales...¿en qué país vive? No sabe que cada día desaparece un chico en el país o es víctima de un accidente o un homicidio? Con los tiempos que corremos hay que estar preparados y es bueno contar con las fotos antes que pase algo grave. Sino después la gente en el apuro agarra cualquier foto y no se entiende por quién se está marchando y el espíritu de la protesta se diluye por no ser previsor. Así que tengo para ofrecerle mi servicio. Cien remeras a 5000 pesos. Si son todas con la misma cara le hago un descuento.Imagínese Viñales, encima del dolor si los padres tienen que ponerse a hacer remeras les sale un fangote y entre nosotros, quedan horribles..."
"¡Pero Legaspi!¡Digame que lo que me está ofreciendo es una gran joda y hay una cámara filmando todo esto! ¡Es increible lo que me propone!" le dije al borde del grito.
"¡Pero Viñales! Le estoy ofreciendo la solución antes que pase el problema y así me trata...Además le hago precio porque como verá cuento con un sistema de selección en los que solo fotografío a los chicos con más posibilidad que sean sustraídos o que cuenten con medios para llevar a cabo una protesta. Se imaginará que no vamos a sacarle fotos a un negrito que no le interesa a nadie. ¿Para qué? ¿Para sumarle gastos a la familia? Ni hablar, no es mi intención aprovecharme de nadie. Además los chicos negritos me llevan más toner en las impresiones y es plata que no se recupera.Entonces Viñales, ¿vamos para adelante con las fotos?" me dijo mientras extendía la remera que decía "Justicia X ....." sobre su pecho.
Le agarré las remeras y se las tiré a la mierda. Lo saqué a patadas en el culo y el portero me agarró para que no haga locuras. Legaspi juntó sus cosas y me señalaba masticando las palabras juicio e injurias. Casi saliendo de la escuela, María Eva lo cruzó y Legaspi le dijo algo que no alcancé a escuchar, pero que fue suficiente para que María Eva me mirara con desaprobación.
"¡Vaya Legaspi! ¡Hay gente que no va a entender nunca! Llamemé a casa y hablamos más tranquilos." dijo María Eva.
Otra vez se venía el pico de presión.
y van...

domingo, 10 de mayo de 2015

Delegar...ese karma

Se acercaba el tan esperado festejo del cincuentenario de la escuela.
María Eva, la directora, tenía muchas expectativas. Quería que todo saliera de película. Había pensado hasta el más mínimo detalle, pero ella era tan soñadora como inoperante. Carecía de capacidad para resolver cualquier asunto, sea éste difícil o simple, simplemente le costaba accionar por miedo a equivocarse.
Nos pidió entonces ayuda a la comisión cooperadora.
"Viñales" dijo, " No hace falta que le diga que los festejos del cincuentenario tienen que ser UNICOS. Para ello es que necesito que me den una mano ud y su gente. Ya tengo muy avanzada la logística. Solo tienen que encargarse de unos detalles menores. Le dejé una lista a la secretaria de la cooperadora. Va a ver que son dos o tres pavadas. Acuerdesé que hoy es Mayo y el festejo es el 4 de Julio. Vaya Viñales. No me falle."
Por tratarse de dos pavadas, me había anticipado bastante la fecha María Eva, pero bueh, "mejor" pensé yo, y me fui a buscar a la secretaria para ir adelantando algo o si tenía dudas de lo que pedía María Eva o si podía mejorar algo. Que se yo.
Preguntar por Florencia, la secretaria de la cooperadora, era como averiguar donde quedaba la Atlántida. Todos sabían quién era pero nadie sabía a ciencia cierta donde estaba. De los tres teléfonos celulares que me pasaron, ninguno correspondía a la mujer en cuestión, y más o menos una semana después la encontré en la municipalidad haciendo un trámite. Me dijo que si bien era la secretaria de la cooperadora, ya no iba por la escuela porque había cambiado a su hijo a otra  institución, pero que iba a seguir hasta fin de año. ¡Ah! y al celular lo había perdido pero al nuevo número no se lo daba a nadie porque la volvían loca. De todas maneras quedó en acercarme la lista de María Eva con su hijo a mi casa.
Tres semanas después, me tiraron la lista por debajo de la puerta. Constaba de no menos de 40 items con sub divisiones y una hoja garabateada con el logo de la escuela y un texto de Galtieri que hablaba de la educación. Le pregunté a Maria Eva y me dijo que se trataba de la tarjeta de invitación, si bien era un bosquejo que solo le faltaban unos retoques para terminarla..."¿Ya están impresas Viñales? A verlas..." me decía Maria Eva. "No, recién ayer me dieron esto y quería saber de qué se trataba..." le dije. "¡Ay Viñales! ¡Se nos escapa el cardúmen de tortugas con usted! ¡Vaya hombre a hacer eso que tenemos una semana para repartirlas y la imprenta está hasta los ejes! ¡Despabílesé Viñales!" me dijo y cerró la puerta de la dirección.
La cabeza no me daba para más.
Como pude y con la ayuda del paint arreglé un poco el mamarracho de tarjeta y le puse una frase de Sarmiento que más o menos decía lo mismo. Se lo llevé al imprentero y me humillé hasta que me dio pelota y aceptó, previo pago por anticipado, hacer las invitaciones con prisa.
Se sucedieron otras miles de tareas. Intenté en vano repartirlas entre los demás miembros de la cooperadora. "¡No tengo tiempo! ¡Yo para esas cosas soy un desastre, más vale decime que puedo hacer el mismo día de la fiesta! ¡Imposible, estoy ocupadísimo! " eran las excusas que me ponían uno a uno los que iba encontrando. Y los que intentaban darme una mano, me ametrallaron a preguntas del tipo "¿Flores? Yo nunca encargué flores. Viñales ¿Dónde encargan por lo general las flores la escuela?"
Como pude, a tras mano, con mas ganas que tiempo pude organizar el catering, las flores, los mozos, la bebida y el reparto de las invitaciones.
Con lo justo terminé llevando los souvenires (unas baldositas pintadas,¿se acuerdan?) en mi auto y con el crédito agotado de mi celular que nadie se aventuró en responder jamás.
Y ahí arrancó el festejo.
De maravillas.
Los miembros de la asociación cooperadora, excepto yo, estaban vestidos como para una fiesta de gala. Ninguno se acercó a darme una mano con los mozos ni con el arreglo del salón. Todos se subían al exito de la fiesta.
En eso se me acerca María Eva con cara más de pavor que de fiesta.
"¡Viñales!¿Vos cambiastes la frase de las invitaciones?"
"Sí Maria Eva, me pareció que la frase era de Sarmiento y decía en el bosquejo Galtieri. Noté el error y lo corregí. Por suerte me di cuenta." le dije con aires de grandeza.
"¿Usted es pelotudo o se hace Viñales? ¡Cómo va a cambiar el bosquejo!" Me gritaba María Eva.
"¡Pero la frase no era de Galtieri, María Eva, era de Sarmiento!¿quiere que lo veamos en la computadora?"
"¡Ya sé idiota que la frase es de Sarmiento! Pero ¿ve al hombre de traje marrón que está cerca de la torta? Ese es el nuevo inspector regional. Es hijo del mismísimo Galtieri. ¿Entiende?"
"No, no entiendo...¿Qué tiene que ver la frase?" le pregunté confundido.
"¡Boludo!¡Yo le dije que para festejar el cincuentenario de la escuela, había encontrado en un libro de lectura una frase de su padre y que la iba a usar para la tarjeta de invitación.! ¡El hombre tenía unas expectativas bárbaras por saber qué había dicho su padre acerca de la educación y usted lo arruinó todo!"
Me empezaba a latir el ojo derecho, mientras todos me miraban con desprecio.
Mientras se alejaba como aplastando nutrias paró en seco, se dio vuelta y me gritó. "¡Si no sabés hacer las cosas bien, tenés que aprender a delegar Viñales!"
La enfermera que me despertó trece días después dijo que la fiesta, según le contaron, fue un éxito gracias a María Eva, su directora...Como se ve que le gusta lo que hace, da su vida por la educación, lástima que está tan sola a veces con las cosas...
Me volví a desmayar por otros trece días.

lunes, 4 de mayo de 2015

Choripanes y fantasías


El día de la feria de fin de año, las tareas se reparten en forma más o menos similares año a año. Las mujeres jóvenes se encargan de armar los choripanes y las hamburguesas, las mujeres grandes atienden al público, los hombres hacemos los choris y los viejos nos dan indicaciones, consejos y nos cuentas sus épocas de gloria y de cuando la escuela era la escuela y no la porquería en la que se convirtió. Nunca fue fácil la feria.
Las señoritas, todas de punta en blanco, se dedicaron a organizar los números musicales mientras que nosotros los padres buscamos los chorizos, las gaseosas y armamos el fuego de acuerdo a como soplaba el viento, que el humo no se meta en la escuela, ni que vaya para el lado de los padres, pero que a la hora del intervalo el olorcito a chori se tiene que sentir entre el público. Imposible...pero bueh, algo vamos a hacer.
El fuego no dio mayores problemas y la brasa estuvo a punto cuando
empezaron los números musicales. Era un relojito suizo la feria. En la
parrilla estábamos con otro padre de la comisión y con el portero del turno
mañana. También se comprometió el profesor de música pero nos mandó un
mensaje que venía sobre la hora porque le había surgido un imprevisto.
Ya casi estábamos listos, faltaban dos numeritos musicales y vendría el caos
de los choris cuando llegó el profe de música desarmándose por el camino y
corriendo. "Perdón, perdón...ya llegué." se excusó.
"¡Dale Beethoven que ya largamos!" lo apuró el portero. La comparación
del profesor de música con el músico alemán no venía por el lado del
talento, sino por el aspecto dejado y la sordera.
Y llegó el tan esperado momento. Se abalanzaron en malón sobre los tablones los padres y atosigaron a las madres que miraban en dirección de las parrillas mientras las jóvenes, armadas de cuchillos desarmaban el pan y le mandaban chorizo, luego le practicaban RCP para aplastarlo y lo envolvían en una coqueta servilleta....¡Una obra de arte!
Con Beethoven y el portero estábamos hechos tres gotas de transpiración,
no dábamos más. Las madres jóvenes nos trajeron cocacola fría para
recomponernos y tres repasadores para secarnos el cogote porque dábamos
mal aspecto. Mientras pasaba el intervalo, se nos sumó el psicopedagogo
para darnos una mano, nos vino justito.
Terminó el intervalo y volvieron los números musicales.  De un bolsillo, el
portero sacó tres fernets chiquitos y los mezcló con la cocacola. A esa altura
, era la gloria en un vasito de plástico con hielos. Estábamos en pleno
brindis cuando se acercó la seño de plástica, una rubia de 24 años con
aspecto de hippie y una voz que te deshacía de sólo imaginarla.
"¿No tienen un choricito como para mí?" preguntó y fue como tirar un balde

de nafta en una chimenea. Le armamos un choripan espectacular con pan
tostado y todo. Nos miró a los tres babosos y nos dijo "¡Muchas gracias
chicos! ¡Son un amor!" y se fue con el resto de las seños.
Nos quedamos en silencio los cuatro. Hasta que el portero rompió diciendo
"¡Un día de éstos, a esta pendeja le hago el orto!". Nos miramos con
sorpresa y agregó "¡Noooo boludos! ¡Es una joda! Pero que lindo sería...¿no?
¿Eh loco, soy el único que fantasea con la pendeja? ¿Saben que fantasía
tengo? Que la pendeja se me venga a la portería y que me pida que le
sostenga la escalera para subir a buscar material didáctico al entrepiso. Y ahi
se pudre todo y le damos masita hasta que suene el recreo. Esa es mi
fantasía...¿Y vos Viñales? ¿No tenés fantasías?"
"No" le dije "Soy bastante lineal en ese sentido....me excita la mina linda y
nada más. Con eso a mí me basta. Bah, que se yo, creo que ya se me pasó el tren de la fantasía.".
"¡Faaaa, que amargo que sos Viñales! ¡Viví un poco! ¡Te vas a poner viejo y
ni para recuerdo vas a servir!" me gritaba el portero mientras los pibes de
cuarto C bailaban Macarena."¿Y vos Beethoven? ¿Que le harías a la
pendeja?"
"A mi, si la mano viene por la fantasía, la pondría en una vitrina, en bolas, y
cada tanto la abro para ponerle aceite para bebés Johnsons así se mantiene
brillante. " nos decía el profe de música mientras miraba al cielo."¿Pero cómo te la cogerías Beethoven?" lo apuró el portero.
"No, no , no...Tocarla nunca. Se rompería la fantasía." le dijo Beethoven y
el portero empezó a reirse mal. "¡Pero que manga de trolos!" La próxima lo
invito a Arrieta a cocinar.
"Mi fantasía pasa por el lado de los uniformes" dijo el psicopedagogo
quebrando el clima de gomería que había instalado el portero.
"¿Y como sería doctor? ¿Asi , la pendeja vestida de enfermerita, mucama o
policía?" le dijo el portero bien básico.
"Más o menos. A mi me calientan las testigos de Jehová. Mi fantasía es que las minas, de a dos andan, vengan un sábado a la mañana que es cuando uno está más al palo. Que llamen a mi puerta y ¿vieron que son muy amables? bueno, que entren de prepo y me hablen duro. No sé, me calienta un poco todo eso, el vestido largo, las botas cortas sin taco, la cartera y el sombrero pero con una actitud bien perra. Si algún día un par de estas minas me agarran y me leen el Atalaya y la otra me pega con el Despertad en el lomo mientras estoy atado sería el hombre más pleno del muno. Todo el mundo fantasea con algo así ¿o no?" y con los ojos casi desorbitados nos miraba.
Beethoven no cerraba la boca y el portero tenía congelada la expresión de asombro. Mi cabeza buscaba excusas para irme rápido pero el cuerpo estaba trabado como si se hubiera quedado sin baterías. En ese momento el psicopedagogo mutó su cara de sacado por una sonrisa afable y dijo "¡Ehhhh! ¿qué les pasa muchachos? Era una joda...¡Si se vieran las caras!...Bueno, los voy dejando, me voy con el cuerpo docente para cantar la canción de la escuela así vamos cerrando la feria. Fue un gusto hablar con ustedes. Chau, nos vemos el año que viene."
En silencio, el portero, Beethoven y yo desarmamos el parrillero y guardamos todo, teníamos más preguntas que respuestas en nuestras cabezas pero ninguno habló más del tema. No volvimos a fantasear con la pendeja de plástica ni con nadie, y cada sábado cuando los testigos de Jehová vienen a la puerta de casa es inevitable pensar en las palabras del psicopedagogo y opto por esconderme hasta que se vayan.

domingo, 3 de mayo de 2015

Viajes educativos

Desde que la tierra se empezó a enfriar, la escuela contrata siempre a una empresa de viajes para llevar a los chicos a museos, lugares históricos o viajes de recreación. Siempre nos pareció un afano lo que cobraban, y lo más injusto es que por el alto precio, había chicos que quedaban afuera de estas actividades. Los padres que podían costearle holgadamente los viajes a sus hijos, no encontraban mayor inconveniente en que esto sea así. "¡Mejor!" decían, "Por ahí si se les da la posibilidad a todos los chicos no lo van a valorar. Tienen que saber que en la vida hay quente que accede y gente que no. Además no se les puede mostrar una realidad a la que nunca van a acceder. Por otro lado la empresa es buena ¿o no?"
Es una triste realidad, pero en el afán de no resignar, me puse con otros padres de la cooperadora a buscar empresas que brinden similar servicio por menor costo. En vano fueron los intentos. Travelschool tenía montado un monopolio en la zona. Contaba con coordinadores angelicales y los micros eran respetables.  Además era la única autorizada por el municipio para hacer estos viajes. Oh casualidad, el dueño de Travelschool era hermano del intendente.
A uno de los padres se le ocurrió una idea. El tenía un colectivo que le quedó cuando la empresa quebró, y estaba en buenas condiciones. Si lo arreglábamos y lo poníamos a disposición de la escuela, tramitar una habilitación mediante el ministerio con fines educativos, no iba a ser tan difícil. Curiosamente María Eva estuvo de acuerdo y nos dio luz verde.
Acondicionamos el micro en tres semanas y le pintamos con las maestras de plástica el escudo de la escuela en ambos lados. Quedó horrible pero el fin era que sea práctico. Algunos padres seguían en desacuerdo. "¿Para qué cambiar lo que funcionaba bién?" era el interrogante. "¡No va a andar!" era la sentencia.
Este mismo grupo de padres se fue a Travelschool a plantear la situación y que ells en particular querían seguir viajando con la empresa y no en el micro escolar mal pintado. El dueño se comprometió a mejorar el servicio o el precio, y se iba a acercar a la escuela a hablar. Si las demás escuelas se unían a esta medida, a él se le terminaba el imperio.
Así fue que los viajes empezaron a dar sus frutos. Todos los chicos conocieron Temaiken y el Convento de San Lorenzo. Se estaba armando un viaje para ir al Cabildo y casi casi estaba cerrado una excursión a Misiones.Todos estaban felices salvo dos excepciones, los padres pudientes y tres maestras que obtenían tres viajes en el año al Tigre como regalías por contratar con Travelschool.
Al no tener noticias de Travelschool, los padres pudientes se acercaron a la dirección de la escuela y la directora les leyó una carta que dejó el dueño de Travelschool. Más o menos contaba que no podían bajar más los costos ya que habían sufrido la baja de algunas unidades y tenían poco márgen para negociar. También contaba que al disponer de menos unidades, se veían obligados a recortar la cartera de escuelas limitando el servicio sólo para las escuelas privadas.
Lo importante eran los chicos, y de a poco las caras largas de algunos padres se fue borrando.
Unos meses después, golpearon la puerta de casa. Era Evaristo Arrieta.
"Evaristo...¿Cómo anda? Pase hombre, pase." lo invité.
"No Viñales, no se moleste. Es corto lo que le venía a decir. Le conté a los muchachos de la prefectura lo del micro escolar y se emocionaron mucho con su patriada. Le queremos aportar unos banderines Argentinos y nos ofrecemos a repintar el micro. ¿Qué le parece?"
"Mire don Arrieta, me emociona mucho y le agradezco en el alma. Los banderines van a ser bienvenidos, pero al micro lo pintaron las señoritas, y me da no se qué que se lo arreglen. Entiendo la intención y lo agradezco, pero dejeme verlo y por ahí si lo hacen en conjunto puede ser. Pero deme un tiempito ¿sí?"
Me pareció ver descontento en la cara de Arrieta, pero finalmente aflojó.
"Tiene razón Viñales. Las chicas hicieron lo que pudieron con todo el amor  y eso está bien. De todas formas sabe que cuenta con los muchachos. No se olvide de todo lo que hicimos para que los viajes sean posibles. ¿Nocierto?"
Esta última parte no me cerraba...desde que empezamos la movida era la primera vez que veía a Arrieta, pero a lo mejor hablaba del conjunto de los padres y él se incluía.
"Y sí Arrieta, costó pero arrancamos. Lo importante son los chicos. Y uno no se alegra por la desgracia ajena pero nos dio una mano que Travelschool se dedique sólo a los privados...." y mientras decía esto, a Arrieta se le iluminaba la cara. Y ahí sentí como que caía una caja fuerte en mi cabeza. Todo estaba clarísimo.
Arrieta me miró con una sonrisa enorme y me palmeó el hombro.
"Nos vemos Viñales, Acuerdesé de decirle a las chicas del temita de la pintura, mire que los muchachos andan con muchas ganas de pintar algo...usted entiende ¿Nocierto?" y se fue...
Tuve ganas que la tierra me trague, de un tirón.

miércoles, 29 de abril de 2015

La recorrida de los jueves

Los caminos de la decepción son tan rebuscados a veces.
Empezaba el mes y como todos los comienzos, tenía que hacer una recorrida por la escuela para ver que hacía falta. Aproveché que los chicos estaban en hora de clase para ver pasillos, patio y oficinas y dejar para lo último los salones y la portería.
Con una suerte de libreta empecé la recorrida. Nada fuera de lo común hasta ahora nada grave, un par de tubos fluorescentes que parpadeaban y dos baldosas flojas eran una victoria épica en la historia de las asociaciones  cooperadoras. Con el pecho hinchado y la impresión que todo iba sobre ruedas, subí a la planta alta. Del gabinete psicopedagógico se escuchaba un murmullo. Pensé que se trataba de algún chico que tenía una cita con la profesional y me pareció inoportuno interrumpir así que muy despacio miré por la ventanita el estado de los tubos fluorescentes y a rasgos generales la puerta y el mobiliario. Estaba en eso cuando veo a la psicopedagoga curándole el empacho a la señorita Yvonne, que no paraba de eructar. Como en trance, seguí mi camino y en un saloncito destinado a guardar las banderas y demás elementos patrioticos, estaba una de las tantas docentes que tienen tareas pasivas mensajeando con el celular. Levantó la vista y cuando me vio, borró la sonrisa tornandola e una mueca de odio y cerró la puerta con violencia. Cuando volví a mis cabales anoté "dos bisagras y un cierre hidráulico nuevos". Llegando al salón de primer grado, los gritos de la señorita Lucrecia se hacían más nítidos y fuertes. Alcancé a oir "¿¿¿Ustedes se creen que una hace paro para rascarse o para ir a pasear o de vacaciones??? ¡No señor! ¡Diganlé a sus padres que tenemos los sueldos más bajos del mundo! ¡Y si alguno no está de acuerdo o piensa pelotudeces como que nosotras tenemos vacaciones de invierno o tres meses en verano, que venga y que agarre el guardapolvo si la ve tan fácil! ¡Se piensan que una se rasca la argolla en la casa! ¡Toda la noche estuve corrigiendo estas pruebas de mierda! ¡Y como salieron todos como el culo la tengo que volver a tomar!". Con miedo golpeé la puerta y se escucharon los taconazos acercándose. Abrió con violencia y su cara se iluminó con una sonrisa "¿Cómo le va Viñales? Pase pase...¿Viene a traer tizas?". Los chicos aún estaban temblando cuando los saludé. Sus ojos me pedían auxilio y pensé en llevarmelos al patio con cualquier excusa cuando la seño Lucrecia me cortó "¡Viñales! ¿Trajo tizas o no?".
"Ehh sí, las tengo en el gabinete. En realidad venía a ver si andaban los calefactores ya que viene el frío y hay que ir previniendo." me excusé. "¡Pero Viñaaaaaaaaales! Los chicos no tienen NUNCA frío ¿No es cierto chiiiiiiiiicos? No pierda su tiempo Viñales. Vaya y traiga tizas, que con eso sólo los docentes podemos educar. Vaya. ¡Muchas gracias! ¡Chicos! ¡Saluden al señor Viñales!"
"Hasta luego señor Viñales" murmuraron con el mismo tono que que la parte del himno que dice "...ya a su trono dignísimo abrieron...".
"Chau chicos" me despedí y la sonrisa de Lucrecia parecía desfigurarse mientras me acompañaba a la puerta del salón. Cuando crucé el límite estrelló la puerta atras mío dejándome al borde del infarto. Anoté dos bisagras más y otro cierre hidráulico mientra empezaba de nuevo el reguero de gritos de Lucrecia.
Me fui para los baños para terminar la recorrida y anoté dos tablas rotas de inodoros para chicos, una canilla FV florencia, una jabonera de pared, y cuando llegeba al baño para chicos discapacitados misteriosamente lo encontré cerrado. Raro, pensé, eue yo sepa no había chicos con necesidades especiales en ese año pero puede pasar que algún chico nuevo esté pensando en venir, y justo esté en el baño, que se yo...puede ser, pensé. Así que seguí con el baño de las nenas, anoté lo que estaba para mejorar y despues de 10 minutos volví al bañito de discapacitados. Seguía cerrado. Por las dudas que haya alguien descompuesto golpeé la puerta y como respuesta se escuchó un fuerte estruendo como si algo o alguien se hubiera desmayado. "¿Estás bien nene? ¡Correte que entro!" le gruté mientras con el hombro tiraba abajo la puerta. Ahí estaba el portero en bolas con una revista pornográfica en la mano atrapado entre el inodorito y el bidet. Había quedado enganchado entre ambos y no salía para ningún lado. "¡Viñales, boludo! ¿por qué no pregunta antes de entrar así hombre? ¡Me hice mierda! ¡No puedo levantarme !¡Estoy atrapado!" me gritaba el portero desde el piso con el culo apuntando hacia la puerta y ambos brazos estirados por detras del inodorito. Las revistas pornográficas estaban tiradas por el piso y mi cabeza se debatía entre juntarlas y tirarlas a la mierda o ayudar a salir al portero con el riesgo que se haya quebrado en la caída. No podía cerrar la puerta ya que la había roto (sí, ya sé, dos bisagras más) así que tenía que hacer algo rápido.
Estába en eso cuando sonó el timbre del recreo...Lo último que escuché antes de desconectarme fue el griterío de los chicos que entraban corriendo al baño. Despues se puso todo oscuro.

lunes, 27 de abril de 2015

Rodolfo Casares - Una institución dentro de otra.

Es normal que los baños de las escuelas se tapen pero esa vez fue demasiado.
El viejo Casares, era un ordenanza que por los baches y vueltas de la ley no pudo jubilarse, y estaba en el limbo de los porteros. El gremio nos dijo que no podían darle trabajo a Don Casares porque si se llegaba a accidentar mientras esperaba su jubilación , se podría armar un terrible despelote en el consejo escolar. Asi que se pasaba los días arreglando pequeñas cosas en su taller del fondo, que era un cuartito de máquinas cuando en la escuela funcionaba la central telefónica del barrio.
El viejo Casares era vegetariano y los platos que se armaba tenían un colorido siempre llamativo. Había escuchado en la radio, que un nutricionista aconsejaba variedad de colores para una mejor calidad de vida. Era extremadamente flaco y los chicos le decían Skeletor, como se llamaba el antiguo villano de He Man. Es que el viejo era literalmente un esqueleto forrado de cuero y creo que los pibes eran generosos comparándolo con Skeletor.
Cierto día fuimos con un par de padres a destapar las cloacas y le avisamos a todos que por favor que durante las dos horas de trabajo no vayan al baño. Y si van, avisen.
A veces uno piensa que insistiendo un par de veces ya es suficiente, pero en la vida real no es así.
Estábamos en plena tarea cuando vemos al viejo Casares que cierra la puerta del taller. Dos posibilidades se abrían, que el viejo se eche a dormir una siesta o que vaya al baño a compartir con el mundo sus producciones.
Estábamos atentos y nos apartamos de la cloaca , cuando sentimos la inconfundible descarga del baño.
"¡La puta que los reparió, viejo de mierda!¡Y eso que le dijimos!" gritamos a coro.
En eso miramos el caño principal y el milagro ocurrió frente a nuestros ojos. Primero fue la orina, y luego un colorido sorete pasó frente a nuestros ojos. Parecía una víbora de coral con savora y mayonesa.
"¡Casares es un Picasso!" gritamos con Martorel que me estaba dando una mano con la cloaca.
En eso sonó el timbre del recreo y los chicos salieron al patio. Los que se acercaron rápido pudieron ver la colorida obra de Casares y tambien escuchar nuestro desafortunado comentario.
Como un reguero de pólvora los pibes empezaron a corear "¡Casares! ¡Picasso! ¡Mandate otro cuadrazo!"
Tal fue el alboroto que Casares, con los pantalones a medio poner, salió con un hierro que tenía para destapar caños, blandiéndolo por el aire para asustar a los chicos. Tan mala suerte tuvo, que fue a tocar el cable de alta tensión del cuarto de máquinas, y como estaba descalzo comenzó a electrocutarse.
Todos lo miramos durante una fracción de segundo hasta que el gordito Valderramas, que era un tremendo hijo de putas, gritó "¡Ya tengo el podeeeeeeeeeeeeeerrrrr!"
Lo que siguió fue juntar al finado Casares, entrar a los chicos, llevarlos a ver a Tu-Sam que venía al teatro y con unos mangos que sacamos de la rifa del cajón de vino, los hipnotizamos para que se olviden del episodio.
Al consejo no le dijimos nada de la electrocución.
El viejo no tenía familia.Mientras tanto lo pusimos en la vitrina de ciencias naturales y le pusimos una fecha precolombina.
Aún sigue ahí, esperando la jubilación.

miércoles, 22 de abril de 2015

Bejarano y familia.

Un día se me va a terminar la paciencia...
Vamos desde el principio. Era un sábado a las 2 de la tarde cuando golpearon la puerta de casa con tal fuerza que pensé que la tiraban abajo. Fui rápido a atender, un poco por la urgencia de quien golpeaba pero fundamentalmente por la integridad de la puerta.
Abro y me encuentro con un matrimonio y su hija que no superaba los 10 años, llorando desconsolada mientras que su padre me miraba fijo. La madre vendría a completar la parte de arriba de la dueña del gato de los dibujitos Tom y Jerry  y el padre era una suerte de sargento García colombiano que vestía la camiseta de Boca y bermudas hechas de pantalón de trabajo cortado a mordiscones. "¿Viñales?" me eructó el visitante "Mucho gusto, Jorge Bejarano". En vano estiré la mano para saludar. "Permiso" me dijo Bejarano y pasó al living de casa seguido de su mujer e hija que me miraron como si hubiera matado al último panda. Cerré la puerta y les iba a preguntar que pasaba cuando me vomitaron el siguiente monólogo asistido.
"Mire Viñales, se la vamos a hacer corta. La Rosa (la hija de Bejarano) iba a ser la abanderada de este año y por un tecnicismo quedó afuera. Ni siquiera va a ser escolta la Rosita. ¿Cómo puede ser que JUSTO el profesor de gimnasia de la Rosita sea el único que no pone diez en la libreta porque considera que el diez es la perfección, y el único perfecto es Dios? ¡Explíqueme por favor! ¡Tenemos cara de boludos pero no somos ningunos boludos los Bejarano! ¿Se creen que nos van a pasar por arriba porque vivimos en otro barrio? ¡No señor! ¡No lo vamos a permitir! ¡Así que usted me arregla el asunto o acá va a correr sangre! No sé si me entiende."
Tragué saliva porque parecía que la cosa venía en serio, aunque yo no tuviera nada que ver iba a estar complicado hacerle entender algo a los Bejarano.
"Mire Bejarano, yo no tengo nada que ver. Yo sólo soy..."
"¡Viñales! ¡No me agarre para la joda! ¿Qué se piensa? ¿Cree que no sé que usted es el presidente de la escuela? Así que se deja de pendejadas y me arregla la nota de gimnasia de la Rosita o le pongo una piña." me decía Bejarano mientras se acercaba peligrosamente.
"¡Pero no tengo nada que ver!Soy presidente de la cooperadora nomás. No corto ni pincho con las notas de los pibes."
Ahí se me vino Bejarano y me agarró del cuello.
"¡Te voy a cagar a puñetes hijo de puta!¡Vos a mi hija le arreglás la libreta o te buscás quien te arregle la cara! ¿Estamos?"
En eso la mujer de Bejarano gritó y la hija se desmayó. El tipo me soltó y compusieron de nuevo el cuadro familiar.
La piba resucitó y como pude les dije "Mire Bejarano...yo solo soy el que labura para que la escuela tenga tizas, tubos fluorescentes en los salones y el pasto cortado. Ayudamos a los pibes que no pueden pagar un viaje de estudios o algo así, pero con las notas no puedo hacer nada..ahi soy un cuatro de copas"
Cuando la piba reaccionó, Bejarano pareció aflojar un poco.
"Mire Viñales" dijo "Disculpe lo atropellado de la situación, pero yo me aguanto cualquier injusticia, pero con mi hija nadie se mete ¿sabe? Es injusto, no me va a decir que porque a un chupacirios se le ocurre no poner diez en la libreta, otros pibes se vean favorecidos."
"¡Tiene razón!" le dije "Pero a ese tema lo tiene que hablar con la directora María Eva"
Bejarano me miró como si le hubieran metido un rolito en el orto.
"Pero ella me dijo que venga a hablar ese tema con usted. Que ella no tenía nada que ver...¡Que hija de puta! ¡Me caminó!"
"Vaya Bejarano...digale que ya habló conmigo. Sino hable directamente con el de gimnasia o quejesé en el consejo escolar. Lo que le hacen a su hija y a los demás chicos de su curso está mal. No se puede limitar la nota porque sí."
Bejarano me semisonrió como si tuviera el siete de espadas, y abrazó a su familia. Me extendió la mano y dijo "Sepa entender Viñales. no fue mi intención incomodarlo. Disculpe. ¡Ah, respecto del otro tema...!"
"Vaya Bejarano" lo tranquilicé "Vaya tranquilo, va a ver que todo tiene solución."
Y bajando la cabeza como asintiendo se fueron los tres.
Estaba todavía en shock cuando Salvatierra el vecino de enfrente se cruzó, evidentemente venía a ponerse al tanto.
"¡Viñales! ¡Es increíble! ¿Cómo puede ser?" me dijo.
"Son cosas que pasan...Nada grave por suerte....Vaya Salvatierra, yo igual estoy tranquilo con mi conciencia."
"¡Que suerte que lo toma así Viñales! ojalá tuviera su temperamento..." dijo Salvatierra y se fue a su casa.
Al entrar el auto, del lado del acompañante se leía con aerosol verde "Viñales cornudo".
¡La puta que te parió, Bejarano!

martes, 21 de abril de 2015

Lucite Viñales


Hace un tiempo se aprobó en el Consejo Escolar el presupuesto para cambiar el piso del patio de la escuela. Luego vinieron los albañiles para sacar el viejo piso y más tarde llegó el volquete para empezar a quitar el escombro así comenzar a colocar el nuevo piso. Todo marchaba viento en popa hasta que la directora se le dio por pasar a visitar la escuela y vio el volquete. Cuando le dijeron que se trataba del viejo piso de la escuela se puso a mirar un punto fijo en cualquier lado y empezó su relato "Pensar que por ese piso pasaron generaciones de alumnos, un concejal, un diputado, dos destacados deportistas, pensar que ahí corría Manuel Wirzt, pensar que la mujer de Darín dio su primer beso en ese patio. ¡Cuántas historias! Es una pena que se vaya todo a rellenar un zanjón o termine en un contrapiso como escombro. ¡Ya sé! ¡Rescatemos las baldosas, limpiémoslas y hagamos una celebración festejando el 46 avo aniversario y como souvenir, les regalamos a los ex alumnos con una leyenda alusiva y la fecha estampada. ¡Viñales! Como presidente de la Cooperadora le encargo esa tarea, confío en usted, prepáreme 150 baldositas para el viernes de la semana que viene."

Ahí quedé, quieto, como desactivado. Los albañiles me hicieron firmar varios papeles en ese interín, entre ellos dos cheques en blanco.

Desde el fondo de la galería y dando saltos, la vigésima vocal me dijo "Me contó María Eva de su idea..¿No es genial? ¡Que buen gusto y que buena iniciativa! Viñales, ponete a la altura de las circunstancias. Yo te ayudaría pero no sabría por dónde empezar...¡Ah! y acordate que hasta ese viernes no vamos a estar los demás miembros de la cooperadora. Mañana nos vamos a pasar unos días a Carlos Paz porque la agencia de viajes de Bariloche nos regaló estadías a los que estuvimos de acuerdo con ellos ¿No te avisaron? Como sobraba un lugar nos llevamos a María Eva. Así vas a estar tranquilo, viste que vos te quejás siempre de ella. Bueno Viñales, nos vemos en la cena...Lucite con las baldositas. Chaucito."

Demás está decir que me rompí el alma para llegar con las baldositas de mierda, que me peleé con todos los albañiles, que mi mujer me pidió el divorcio tres veces en diez días, y sobre todo que la cena se suspendió porque la estadía en Carlos Paz se extendió dos días más de lo esperado y no llegó María Eva la directora, quien llamó desde allá para suspender todo hasta nuevo aviso.

Esto pasó hace ocho años. Las baldositas todavía están en una caja esperando la cena. Algunas se destrozaron igual que mis nervios.

"Lucite Viñales" suena en mi desgastada cabeza...