lunes, 4 de mayo de 2015

Choripanes y fantasías


El día de la feria de fin de año, las tareas se reparten en forma más o menos similares año a año. Las mujeres jóvenes se encargan de armar los choripanes y las hamburguesas, las mujeres grandes atienden al público, los hombres hacemos los choris y los viejos nos dan indicaciones, consejos y nos cuentas sus épocas de gloria y de cuando la escuela era la escuela y no la porquería en la que se convirtió. Nunca fue fácil la feria.
Las señoritas, todas de punta en blanco, se dedicaron a organizar los números musicales mientras que nosotros los padres buscamos los chorizos, las gaseosas y armamos el fuego de acuerdo a como soplaba el viento, que el humo no se meta en la escuela, ni que vaya para el lado de los padres, pero que a la hora del intervalo el olorcito a chori se tiene que sentir entre el público. Imposible...pero bueh, algo vamos a hacer.
El fuego no dio mayores problemas y la brasa estuvo a punto cuando
empezaron los números musicales. Era un relojito suizo la feria. En la
parrilla estábamos con otro padre de la comisión y con el portero del turno
mañana. También se comprometió el profesor de música pero nos mandó un
mensaje que venía sobre la hora porque le había surgido un imprevisto.
Ya casi estábamos listos, faltaban dos numeritos musicales y vendría el caos
de los choris cuando llegó el profe de música desarmándose por el camino y
corriendo. "Perdón, perdón...ya llegué." se excusó.
"¡Dale Beethoven que ya largamos!" lo apuró el portero. La comparación
del profesor de música con el músico alemán no venía por el lado del
talento, sino por el aspecto dejado y la sordera.
Y llegó el tan esperado momento. Se abalanzaron en malón sobre los tablones los padres y atosigaron a las madres que miraban en dirección de las parrillas mientras las jóvenes, armadas de cuchillos desarmaban el pan y le mandaban chorizo, luego le practicaban RCP para aplastarlo y lo envolvían en una coqueta servilleta....¡Una obra de arte!
Con Beethoven y el portero estábamos hechos tres gotas de transpiración,
no dábamos más. Las madres jóvenes nos trajeron cocacola fría para
recomponernos y tres repasadores para secarnos el cogote porque dábamos
mal aspecto. Mientras pasaba el intervalo, se nos sumó el psicopedagogo
para darnos una mano, nos vino justito.
Terminó el intervalo y volvieron los números musicales.  De un bolsillo, el
portero sacó tres fernets chiquitos y los mezcló con la cocacola. A esa altura
, era la gloria en un vasito de plástico con hielos. Estábamos en pleno
brindis cuando se acercó la seño de plástica, una rubia de 24 años con
aspecto de hippie y una voz que te deshacía de sólo imaginarla.
"¿No tienen un choricito como para mí?" preguntó y fue como tirar un balde

de nafta en una chimenea. Le armamos un choripan espectacular con pan
tostado y todo. Nos miró a los tres babosos y nos dijo "¡Muchas gracias
chicos! ¡Son un amor!" y se fue con el resto de las seños.
Nos quedamos en silencio los cuatro. Hasta que el portero rompió diciendo
"¡Un día de éstos, a esta pendeja le hago el orto!". Nos miramos con
sorpresa y agregó "¡Noooo boludos! ¡Es una joda! Pero que lindo sería...¿no?
¿Eh loco, soy el único que fantasea con la pendeja? ¿Saben que fantasía
tengo? Que la pendeja se me venga a la portería y que me pida que le
sostenga la escalera para subir a buscar material didáctico al entrepiso. Y ahi
se pudre todo y le damos masita hasta que suene el recreo. Esa es mi
fantasía...¿Y vos Viñales? ¿No tenés fantasías?"
"No" le dije "Soy bastante lineal en ese sentido....me excita la mina linda y
nada más. Con eso a mí me basta. Bah, que se yo, creo que ya se me pasó el tren de la fantasía.".
"¡Faaaa, que amargo que sos Viñales! ¡Viví un poco! ¡Te vas a poner viejo y
ni para recuerdo vas a servir!" me gritaba el portero mientras los pibes de
cuarto C bailaban Macarena."¿Y vos Beethoven? ¿Que le harías a la
pendeja?"
"A mi, si la mano viene por la fantasía, la pondría en una vitrina, en bolas, y
cada tanto la abro para ponerle aceite para bebés Johnsons así se mantiene
brillante. " nos decía el profe de música mientras miraba al cielo."¿Pero cómo te la cogerías Beethoven?" lo apuró el portero.
"No, no , no...Tocarla nunca. Se rompería la fantasía." le dijo Beethoven y
el portero empezó a reirse mal. "¡Pero que manga de trolos!" La próxima lo
invito a Arrieta a cocinar.
"Mi fantasía pasa por el lado de los uniformes" dijo el psicopedagogo
quebrando el clima de gomería que había instalado el portero.
"¿Y como sería doctor? ¿Asi , la pendeja vestida de enfermerita, mucama o
policía?" le dijo el portero bien básico.
"Más o menos. A mi me calientan las testigos de Jehová. Mi fantasía es que las minas, de a dos andan, vengan un sábado a la mañana que es cuando uno está más al palo. Que llamen a mi puerta y ¿vieron que son muy amables? bueno, que entren de prepo y me hablen duro. No sé, me calienta un poco todo eso, el vestido largo, las botas cortas sin taco, la cartera y el sombrero pero con una actitud bien perra. Si algún día un par de estas minas me agarran y me leen el Atalaya y la otra me pega con el Despertad en el lomo mientras estoy atado sería el hombre más pleno del muno. Todo el mundo fantasea con algo así ¿o no?" y con los ojos casi desorbitados nos miraba.
Beethoven no cerraba la boca y el portero tenía congelada la expresión de asombro. Mi cabeza buscaba excusas para irme rápido pero el cuerpo estaba trabado como si se hubiera quedado sin baterías. En ese momento el psicopedagogo mutó su cara de sacado por una sonrisa afable y dijo "¡Ehhhh! ¿qué les pasa muchachos? Era una joda...¡Si se vieran las caras!...Bueno, los voy dejando, me voy con el cuerpo docente para cantar la canción de la escuela así vamos cerrando la feria. Fue un gusto hablar con ustedes. Chau, nos vemos el año que viene."
En silencio, el portero, Beethoven y yo desarmamos el parrillero y guardamos todo, teníamos más preguntas que respuestas en nuestras cabezas pero ninguno habló más del tema. No volvimos a fantasear con la pendeja de plástica ni con nadie, y cada sábado cuando los testigos de Jehová vienen a la puerta de casa es inevitable pensar en las palabras del psicopedagogo y opto por esconderme hasta que se vayan.

domingo, 3 de mayo de 2015

Viajes educativos

Desde que la tierra se empezó a enfriar, la escuela contrata siempre a una empresa de viajes para llevar a los chicos a museos, lugares históricos o viajes de recreación. Siempre nos pareció un afano lo que cobraban, y lo más injusto es que por el alto precio, había chicos que quedaban afuera de estas actividades. Los padres que podían costearle holgadamente los viajes a sus hijos, no encontraban mayor inconveniente en que esto sea así. "¡Mejor!" decían, "Por ahí si se les da la posibilidad a todos los chicos no lo van a valorar. Tienen que saber que en la vida hay quente que accede y gente que no. Además no se les puede mostrar una realidad a la que nunca van a acceder. Por otro lado la empresa es buena ¿o no?"
Es una triste realidad, pero en el afán de no resignar, me puse con otros padres de la cooperadora a buscar empresas que brinden similar servicio por menor costo. En vano fueron los intentos. Travelschool tenía montado un monopolio en la zona. Contaba con coordinadores angelicales y los micros eran respetables.  Además era la única autorizada por el municipio para hacer estos viajes. Oh casualidad, el dueño de Travelschool era hermano del intendente.
A uno de los padres se le ocurrió una idea. El tenía un colectivo que le quedó cuando la empresa quebró, y estaba en buenas condiciones. Si lo arreglábamos y lo poníamos a disposición de la escuela, tramitar una habilitación mediante el ministerio con fines educativos, no iba a ser tan difícil. Curiosamente María Eva estuvo de acuerdo y nos dio luz verde.
Acondicionamos el micro en tres semanas y le pintamos con las maestras de plástica el escudo de la escuela en ambos lados. Quedó horrible pero el fin era que sea práctico. Algunos padres seguían en desacuerdo. "¿Para qué cambiar lo que funcionaba bién?" era el interrogante. "¡No va a andar!" era la sentencia.
Este mismo grupo de padres se fue a Travelschool a plantear la situación y que ells en particular querían seguir viajando con la empresa y no en el micro escolar mal pintado. El dueño se comprometió a mejorar el servicio o el precio, y se iba a acercar a la escuela a hablar. Si las demás escuelas se unían a esta medida, a él se le terminaba el imperio.
Así fue que los viajes empezaron a dar sus frutos. Todos los chicos conocieron Temaiken y el Convento de San Lorenzo. Se estaba armando un viaje para ir al Cabildo y casi casi estaba cerrado una excursión a Misiones.Todos estaban felices salvo dos excepciones, los padres pudientes y tres maestras que obtenían tres viajes en el año al Tigre como regalías por contratar con Travelschool.
Al no tener noticias de Travelschool, los padres pudientes se acercaron a la dirección de la escuela y la directora les leyó una carta que dejó el dueño de Travelschool. Más o menos contaba que no podían bajar más los costos ya que habían sufrido la baja de algunas unidades y tenían poco márgen para negociar. También contaba que al disponer de menos unidades, se veían obligados a recortar la cartera de escuelas limitando el servicio sólo para las escuelas privadas.
Lo importante eran los chicos, y de a poco las caras largas de algunos padres se fue borrando.
Unos meses después, golpearon la puerta de casa. Era Evaristo Arrieta.
"Evaristo...¿Cómo anda? Pase hombre, pase." lo invité.
"No Viñales, no se moleste. Es corto lo que le venía a decir. Le conté a los muchachos de la prefectura lo del micro escolar y se emocionaron mucho con su patriada. Le queremos aportar unos banderines Argentinos y nos ofrecemos a repintar el micro. ¿Qué le parece?"
"Mire don Arrieta, me emociona mucho y le agradezco en el alma. Los banderines van a ser bienvenidos, pero al micro lo pintaron las señoritas, y me da no se qué que se lo arreglen. Entiendo la intención y lo agradezco, pero dejeme verlo y por ahí si lo hacen en conjunto puede ser. Pero deme un tiempito ¿sí?"
Me pareció ver descontento en la cara de Arrieta, pero finalmente aflojó.
"Tiene razón Viñales. Las chicas hicieron lo que pudieron con todo el amor  y eso está bien. De todas formas sabe que cuenta con los muchachos. No se olvide de todo lo que hicimos para que los viajes sean posibles. ¿Nocierto?"
Esta última parte no me cerraba...desde que empezamos la movida era la primera vez que veía a Arrieta, pero a lo mejor hablaba del conjunto de los padres y él se incluía.
"Y sí Arrieta, costó pero arrancamos. Lo importante son los chicos. Y uno no se alegra por la desgracia ajena pero nos dio una mano que Travelschool se dedique sólo a los privados...." y mientras decía esto, a Arrieta se le iluminaba la cara. Y ahí sentí como que caía una caja fuerte en mi cabeza. Todo estaba clarísimo.
Arrieta me miró con una sonrisa enorme y me palmeó el hombro.
"Nos vemos Viñales, Acuerdesé de decirle a las chicas del temita de la pintura, mire que los muchachos andan con muchas ganas de pintar algo...usted entiende ¿Nocierto?" y se fue...
Tuve ganas que la tierra me trague, de un tirón.

miércoles, 29 de abril de 2015

La recorrida de los jueves

Los caminos de la decepción son tan rebuscados a veces.
Empezaba el mes y como todos los comienzos, tenía que hacer una recorrida por la escuela para ver que hacía falta. Aproveché que los chicos estaban en hora de clase para ver pasillos, patio y oficinas y dejar para lo último los salones y la portería.
Con una suerte de libreta empecé la recorrida. Nada fuera de lo común hasta ahora nada grave, un par de tubos fluorescentes que parpadeaban y dos baldosas flojas eran una victoria épica en la historia de las asociaciones  cooperadoras. Con el pecho hinchado y la impresión que todo iba sobre ruedas, subí a la planta alta. Del gabinete psicopedagógico se escuchaba un murmullo. Pensé que se trataba de algún chico que tenía una cita con la profesional y me pareció inoportuno interrumpir así que muy despacio miré por la ventanita el estado de los tubos fluorescentes y a rasgos generales la puerta y el mobiliario. Estaba en eso cuando veo a la psicopedagoga curándole el empacho a la señorita Yvonne, que no paraba de eructar. Como en trance, seguí mi camino y en un saloncito destinado a guardar las banderas y demás elementos patrioticos, estaba una de las tantas docentes que tienen tareas pasivas mensajeando con el celular. Levantó la vista y cuando me vio, borró la sonrisa tornandola e una mueca de odio y cerró la puerta con violencia. Cuando volví a mis cabales anoté "dos bisagras y un cierre hidráulico nuevos". Llegando al salón de primer grado, los gritos de la señorita Lucrecia se hacían más nítidos y fuertes. Alcancé a oir "¿¿¿Ustedes se creen que una hace paro para rascarse o para ir a pasear o de vacaciones??? ¡No señor! ¡Diganlé a sus padres que tenemos los sueldos más bajos del mundo! ¡Y si alguno no está de acuerdo o piensa pelotudeces como que nosotras tenemos vacaciones de invierno o tres meses en verano, que venga y que agarre el guardapolvo si la ve tan fácil! ¡Se piensan que una se rasca la argolla en la casa! ¡Toda la noche estuve corrigiendo estas pruebas de mierda! ¡Y como salieron todos como el culo la tengo que volver a tomar!". Con miedo golpeé la puerta y se escucharon los taconazos acercándose. Abrió con violencia y su cara se iluminó con una sonrisa "¿Cómo le va Viñales? Pase pase...¿Viene a traer tizas?". Los chicos aún estaban temblando cuando los saludé. Sus ojos me pedían auxilio y pensé en llevarmelos al patio con cualquier excusa cuando la seño Lucrecia me cortó "¡Viñales! ¿Trajo tizas o no?".
"Ehh sí, las tengo en el gabinete. En realidad venía a ver si andaban los calefactores ya que viene el frío y hay que ir previniendo." me excusé. "¡Pero Viñaaaaaaaaales! Los chicos no tienen NUNCA frío ¿No es cierto chiiiiiiiiicos? No pierda su tiempo Viñales. Vaya y traiga tizas, que con eso sólo los docentes podemos educar. Vaya. ¡Muchas gracias! ¡Chicos! ¡Saluden al señor Viñales!"
"Hasta luego señor Viñales" murmuraron con el mismo tono que que la parte del himno que dice "...ya a su trono dignísimo abrieron...".
"Chau chicos" me despedí y la sonrisa de Lucrecia parecía desfigurarse mientras me acompañaba a la puerta del salón. Cuando crucé el límite estrelló la puerta atras mío dejándome al borde del infarto. Anoté dos bisagras más y otro cierre hidráulico mientra empezaba de nuevo el reguero de gritos de Lucrecia.
Me fui para los baños para terminar la recorrida y anoté dos tablas rotas de inodoros para chicos, una canilla FV florencia, una jabonera de pared, y cuando llegeba al baño para chicos discapacitados misteriosamente lo encontré cerrado. Raro, pensé, eue yo sepa no había chicos con necesidades especiales en ese año pero puede pasar que algún chico nuevo esté pensando en venir, y justo esté en el baño, que se yo...puede ser, pensé. Así que seguí con el baño de las nenas, anoté lo que estaba para mejorar y despues de 10 minutos volví al bañito de discapacitados. Seguía cerrado. Por las dudas que haya alguien descompuesto golpeé la puerta y como respuesta se escuchó un fuerte estruendo como si algo o alguien se hubiera desmayado. "¿Estás bien nene? ¡Correte que entro!" le gruté mientras con el hombro tiraba abajo la puerta. Ahí estaba el portero en bolas con una revista pornográfica en la mano atrapado entre el inodorito y el bidet. Había quedado enganchado entre ambos y no salía para ningún lado. "¡Viñales, boludo! ¿por qué no pregunta antes de entrar así hombre? ¡Me hice mierda! ¡No puedo levantarme !¡Estoy atrapado!" me gritaba el portero desde el piso con el culo apuntando hacia la puerta y ambos brazos estirados por detras del inodorito. Las revistas pornográficas estaban tiradas por el piso y mi cabeza se debatía entre juntarlas y tirarlas a la mierda o ayudar a salir al portero con el riesgo que se haya quebrado en la caída. No podía cerrar la puerta ya que la había roto (sí, ya sé, dos bisagras más) así que tenía que hacer algo rápido.
Estába en eso cuando sonó el timbre del recreo...Lo último que escuché antes de desconectarme fue el griterío de los chicos que entraban corriendo al baño. Despues se puso todo oscuro.

lunes, 27 de abril de 2015

Rodolfo Casares - Una institución dentro de otra.

Es normal que los baños de las escuelas se tapen pero esa vez fue demasiado.
El viejo Casares, era un ordenanza que por los baches y vueltas de la ley no pudo jubilarse, y estaba en el limbo de los porteros. El gremio nos dijo que no podían darle trabajo a Don Casares porque si se llegaba a accidentar mientras esperaba su jubilación , se podría armar un terrible despelote en el consejo escolar. Asi que se pasaba los días arreglando pequeñas cosas en su taller del fondo, que era un cuartito de máquinas cuando en la escuela funcionaba la central telefónica del barrio.
El viejo Casares era vegetariano y los platos que se armaba tenían un colorido siempre llamativo. Había escuchado en la radio, que un nutricionista aconsejaba variedad de colores para una mejor calidad de vida. Era extremadamente flaco y los chicos le decían Skeletor, como se llamaba el antiguo villano de He Man. Es que el viejo era literalmente un esqueleto forrado de cuero y creo que los pibes eran generosos comparándolo con Skeletor.
Cierto día fuimos con un par de padres a destapar las cloacas y le avisamos a todos que por favor que durante las dos horas de trabajo no vayan al baño. Y si van, avisen.
A veces uno piensa que insistiendo un par de veces ya es suficiente, pero en la vida real no es así.
Estábamos en plena tarea cuando vemos al viejo Casares que cierra la puerta del taller. Dos posibilidades se abrían, que el viejo se eche a dormir una siesta o que vaya al baño a compartir con el mundo sus producciones.
Estábamos atentos y nos apartamos de la cloaca , cuando sentimos la inconfundible descarga del baño.
"¡La puta que los reparió, viejo de mierda!¡Y eso que le dijimos!" gritamos a coro.
En eso miramos el caño principal y el milagro ocurrió frente a nuestros ojos. Primero fue la orina, y luego un colorido sorete pasó frente a nuestros ojos. Parecía una víbora de coral con savora y mayonesa.
"¡Casares es un Picasso!" gritamos con Martorel que me estaba dando una mano con la cloaca.
En eso sonó el timbre del recreo y los chicos salieron al patio. Los que se acercaron rápido pudieron ver la colorida obra de Casares y tambien escuchar nuestro desafortunado comentario.
Como un reguero de pólvora los pibes empezaron a corear "¡Casares! ¡Picasso! ¡Mandate otro cuadrazo!"
Tal fue el alboroto que Casares, con los pantalones a medio poner, salió con un hierro que tenía para destapar caños, blandiéndolo por el aire para asustar a los chicos. Tan mala suerte tuvo, que fue a tocar el cable de alta tensión del cuarto de máquinas, y como estaba descalzo comenzó a electrocutarse.
Todos lo miramos durante una fracción de segundo hasta que el gordito Valderramas, que era un tremendo hijo de putas, gritó "¡Ya tengo el podeeeeeeeeeeeeeerrrrr!"
Lo que siguió fue juntar al finado Casares, entrar a los chicos, llevarlos a ver a Tu-Sam que venía al teatro y con unos mangos que sacamos de la rifa del cajón de vino, los hipnotizamos para que se olviden del episodio.
Al consejo no le dijimos nada de la electrocución.
El viejo no tenía familia.Mientras tanto lo pusimos en la vitrina de ciencias naturales y le pusimos una fecha precolombina.
Aún sigue ahí, esperando la jubilación.

miércoles, 22 de abril de 2015

Bejarano y familia.

Un día se me va a terminar la paciencia...
Vamos desde el principio. Era un sábado a las 2 de la tarde cuando golpearon la puerta de casa con tal fuerza que pensé que la tiraban abajo. Fui rápido a atender, un poco por la urgencia de quien golpeaba pero fundamentalmente por la integridad de la puerta.
Abro y me encuentro con un matrimonio y su hija que no superaba los 10 años, llorando desconsolada mientras que su padre me miraba fijo. La madre vendría a completar la parte de arriba de la dueña del gato de los dibujitos Tom y Jerry  y el padre era una suerte de sargento García colombiano que vestía la camiseta de Boca y bermudas hechas de pantalón de trabajo cortado a mordiscones. "¿Viñales?" me eructó el visitante "Mucho gusto, Jorge Bejarano". En vano estiré la mano para saludar. "Permiso" me dijo Bejarano y pasó al living de casa seguido de su mujer e hija que me miraron como si hubiera matado al último panda. Cerré la puerta y les iba a preguntar que pasaba cuando me vomitaron el siguiente monólogo asistido.
"Mire Viñales, se la vamos a hacer corta. La Rosa (la hija de Bejarano) iba a ser la abanderada de este año y por un tecnicismo quedó afuera. Ni siquiera va a ser escolta la Rosita. ¿Cómo puede ser que JUSTO el profesor de gimnasia de la Rosita sea el único que no pone diez en la libreta porque considera que el diez es la perfección, y el único perfecto es Dios? ¡Explíqueme por favor! ¡Tenemos cara de boludos pero no somos ningunos boludos los Bejarano! ¿Se creen que nos van a pasar por arriba porque vivimos en otro barrio? ¡No señor! ¡No lo vamos a permitir! ¡Así que usted me arregla el asunto o acá va a correr sangre! No sé si me entiende."
Tragué saliva porque parecía que la cosa venía en serio, aunque yo no tuviera nada que ver iba a estar complicado hacerle entender algo a los Bejarano.
"Mire Bejarano, yo no tengo nada que ver. Yo sólo soy..."
"¡Viñales! ¡No me agarre para la joda! ¿Qué se piensa? ¿Cree que no sé que usted es el presidente de la escuela? Así que se deja de pendejadas y me arregla la nota de gimnasia de la Rosita o le pongo una piña." me decía Bejarano mientras se acercaba peligrosamente.
"¡Pero no tengo nada que ver!Soy presidente de la cooperadora nomás. No corto ni pincho con las notas de los pibes."
Ahí se me vino Bejarano y me agarró del cuello.
"¡Te voy a cagar a puñetes hijo de puta!¡Vos a mi hija le arreglás la libreta o te buscás quien te arregle la cara! ¿Estamos?"
En eso la mujer de Bejarano gritó y la hija se desmayó. El tipo me soltó y compusieron de nuevo el cuadro familiar.
La piba resucitó y como pude les dije "Mire Bejarano...yo solo soy el que labura para que la escuela tenga tizas, tubos fluorescentes en los salones y el pasto cortado. Ayudamos a los pibes que no pueden pagar un viaje de estudios o algo así, pero con las notas no puedo hacer nada..ahi soy un cuatro de copas"
Cuando la piba reaccionó, Bejarano pareció aflojar un poco.
"Mire Viñales" dijo "Disculpe lo atropellado de la situación, pero yo me aguanto cualquier injusticia, pero con mi hija nadie se mete ¿sabe? Es injusto, no me va a decir que porque a un chupacirios se le ocurre no poner diez en la libreta, otros pibes se vean favorecidos."
"¡Tiene razón!" le dije "Pero a ese tema lo tiene que hablar con la directora María Eva"
Bejarano me miró como si le hubieran metido un rolito en el orto.
"Pero ella me dijo que venga a hablar ese tema con usted. Que ella no tenía nada que ver...¡Que hija de puta! ¡Me caminó!"
"Vaya Bejarano...digale que ya habló conmigo. Sino hable directamente con el de gimnasia o quejesé en el consejo escolar. Lo que le hacen a su hija y a los demás chicos de su curso está mal. No se puede limitar la nota porque sí."
Bejarano me semisonrió como si tuviera el siete de espadas, y abrazó a su familia. Me extendió la mano y dijo "Sepa entender Viñales. no fue mi intención incomodarlo. Disculpe. ¡Ah, respecto del otro tema...!"
"Vaya Bejarano" lo tranquilicé "Vaya tranquilo, va a ver que todo tiene solución."
Y bajando la cabeza como asintiendo se fueron los tres.
Estaba todavía en shock cuando Salvatierra el vecino de enfrente se cruzó, evidentemente venía a ponerse al tanto.
"¡Viñales! ¡Es increíble! ¿Cómo puede ser?" me dijo.
"Son cosas que pasan...Nada grave por suerte....Vaya Salvatierra, yo igual estoy tranquilo con mi conciencia."
"¡Que suerte que lo toma así Viñales! ojalá tuviera su temperamento..." dijo Salvatierra y se fue a su casa.
Al entrar el auto, del lado del acompañante se leía con aerosol verde "Viñales cornudo".
¡La puta que te parió, Bejarano!

martes, 21 de abril de 2015

Lucite Viñales


Hace un tiempo se aprobó en el Consejo Escolar el presupuesto para cambiar el piso del patio de la escuela. Luego vinieron los albañiles para sacar el viejo piso y más tarde llegó el volquete para empezar a quitar el escombro así comenzar a colocar el nuevo piso. Todo marchaba viento en popa hasta que la directora se le dio por pasar a visitar la escuela y vio el volquete. Cuando le dijeron que se trataba del viejo piso de la escuela se puso a mirar un punto fijo en cualquier lado y empezó su relato "Pensar que por ese piso pasaron generaciones de alumnos, un concejal, un diputado, dos destacados deportistas, pensar que ahí corría Manuel Wirzt, pensar que la mujer de Darín dio su primer beso en ese patio. ¡Cuántas historias! Es una pena que se vaya todo a rellenar un zanjón o termine en un contrapiso como escombro. ¡Ya sé! ¡Rescatemos las baldosas, limpiémoslas y hagamos una celebración festejando el 46 avo aniversario y como souvenir, les regalamos a los ex alumnos con una leyenda alusiva y la fecha estampada. ¡Viñales! Como presidente de la Cooperadora le encargo esa tarea, confío en usted, prepáreme 150 baldositas para el viernes de la semana que viene."

Ahí quedé, quieto, como desactivado. Los albañiles me hicieron firmar varios papeles en ese interín, entre ellos dos cheques en blanco.

Desde el fondo de la galería y dando saltos, la vigésima vocal me dijo "Me contó María Eva de su idea..¿No es genial? ¡Que buen gusto y que buena iniciativa! Viñales, ponete a la altura de las circunstancias. Yo te ayudaría pero no sabría por dónde empezar...¡Ah! y acordate que hasta ese viernes no vamos a estar los demás miembros de la cooperadora. Mañana nos vamos a pasar unos días a Carlos Paz porque la agencia de viajes de Bariloche nos regaló estadías a los que estuvimos de acuerdo con ellos ¿No te avisaron? Como sobraba un lugar nos llevamos a María Eva. Así vas a estar tranquilo, viste que vos te quejás siempre de ella. Bueno Viñales, nos vemos en la cena...Lucite con las baldositas. Chaucito."

Demás está decir que me rompí el alma para llegar con las baldositas de mierda, que me peleé con todos los albañiles, que mi mujer me pidió el divorcio tres veces en diez días, y sobre todo que la cena se suspendió porque la estadía en Carlos Paz se extendió dos días más de lo esperado y no llegó María Eva la directora, quien llamó desde allá para suspender todo hasta nuevo aviso.

Esto pasó hace ocho años. Las baldositas todavía están en una caja esperando la cena. Algunas se destrozaron igual que mis nervios.

"Lucite Viñales" suena en mi desgastada cabeza...

sábado, 18 de abril de 2015

Entraron a robar a la madrugada...

Como a las tres de la mañana del jueves, me llama por teléfono la alarma de la escuela.
¿Por qué me llama a mí?
Las prioridades de la alarma son: Llamar a la directora, llamar a la policía, llamar a defensa civil, llamar a los bomberos, dos espacios en blanco, y llamar al presidente de la cooperadora.
¿Adivinen quién fue el único boludo que no había bloqueado el teléfono de la alarma?
Y allá fui, a la escuela.
La mayor parte de las veces es un perro que se queda dormido bajo el escenario del salón de actos o algún pibe que se quedó en penitencia en dirección y se lo olvidaron, nada grave por suerte. Pero esta vez, entraron y se llevaron el proyector y la consola de audio. Casi siempre los pibes acercan data y terminamos rescatando por unos mangos, las cosas robadas en la feria de la estación de trenes. Esta vez parece que fueron otros los choros. Vino la policía como a las 9 de la mañana y con un polvo similar a carbón molido enchastraron todo buscando huellas.Se llevaron las computadoras porque dicen que las cámaras de las netbooks están hackeadas y algo pueden llegar a haber registrado.
Se hizo una reunión para tratar el tema pero la directora se fue el Consejo Escolar a reclamar justicia, las vocales estaban ocupadas con la raviolada para recaudar fondos para el viaje a Bariloche, los porteros estaban limpiando el enchastre buscahuellas con unas franelas mías que traje en el auto porque el Ministerio no les dio trapos de piso ni ballerinas amarillas. El único que estaba en la reunión era yo.
En eso entró un hombre mayor con aires de coronel en retiro. Miró para todos lados y finalmente reparó en mi presencia. Se acercó mientras me scaneaba con sus ojos y tendiéndome la mano me dijo "Evaristo Arrieta, mucho gusto" y haciendo sonar fuerte la "S" de Evaristo me trituró la mano cuando me la estrechó.
"Tengo entendido que robaron de nuevo ¿Nocierto?" me dijo Evaristo a la manera de los tangueros que cantan "Azúcar , pimienta y sal"..."Si, si, justamente teníamos una reunión para..." "¡Excelente!" me cortó en el aire, "Discresión es lo que amerita esta situación ¿Nocierto? ¡Bien! Mire, le traigo soluciones a SU problema". Me dijo "SU" con fuerza, como si la escuela fuera mía o al menos los problemas que allí sucedieran fueran asunto mío. No pude ni poner cara de nada que Evaristo siguió..."Acá lo falta es acción y un hombre" (la puta que te parió, pensé, ¿y yo que soy, un ornitorrinco?...como soy bastante cagón no le dije nada) "Le voy a explicar porque ud parece que no entiende nada..." (seguía bardeando el sorete, se ve que detectó que no le voy a decir nada) "Yo, con unos viejos jubilados de la prefectura..." (bingo) "...tenemos una Pyme ¿nocierto? y hacemos laburitos ¿entiende nocierto?" (ahí empecé a temblar un poco y me latía el ojo derecho) " ¡Bien! Si usté quiere, nosotros buscamos esos negros que les robaron, porque seguro fueron los negros de la villa ¿nocierto? y les hacemos cantar donde están las cosas. "
"Pero Evaristo, ¿cómo van a torturar a la gente? ¡Está mal! Además está presuponiendo que son la gente de la villa...si son gente humilde que trae a sus hijos a la escuela." le dije con mucha cautela pero muy indignado.
"Calmesé hombre, esto requiere discreción. Somos un grupo que sabe como son las cosas, a esos negros los tenemos calados. Todos la juegan de abiertos y tolerante pero usted...¿invitaría a uno de esos negros a dormir a su casa dejando a su familia sola con ellos? no nocierto. Bueh, no seamos hipócritas y déjenos trabajar. "
"¿Y como sería el trabajo? Digo, en caso de hacerse..."
"Facilísimo" me dice Evaristo "Agarramos a los negros, son siempre los mismos, y le damos fruta ¿entiende? cuando largan dato y encontramos las cosas, los lavamos, a los negros digo. Los ponemos en la planta de reciclado de baterías y ahí desaparecen"
Al borde del colapso nervioso le pregunto "¿Qué planta de reciclado de baterías?"
"La que tenemos con los compañeros de la prefectura. Nos dan las baterías, le sacamos el plomo para hacer perdigones, las carcazas se las vendemos a las viejas para hacer macetas ecológicas, y al ácido lo ponemos en una pileta donde lavamos a los negros ¿Entiende ahora?"
"¡Pero está mal! Matar a alguien está mal ¡Todo esto está mal! ¿y si los agarran y los meten presos qué pasa?" Le digo nervioso.
Evaristo se empezó a reir mucho. "¡Tenemos más de 70 pirulos! ¡Somos excarcelables! Entonces amigo ¿Tenemos un trato ncierto?"
Me trituró la mano de nuevo y salió prendiéndose un cigarrillo Saratoga.
De la puerta me miró de reojo y me gritó "¡Por la plata no se caliente! Ya sabemos quienes no pagan la cooperadora y vamos a ir a visitarlos con los compañeros...Entiende ¿nocierto?"
Y salió...y se fue....y las cosas aparecieron.
La alarma sonó por el perro de nuevo y la consola de audio y el proyector los tenía el portero porque hizo una función de cine para los militantes del partido y se los dejó en la casa.
Las netbooks siguen en poder de la policía.
No doy más...